12. Lucas. El templo en tiempos de Jesús (Lc 19-24)

La importancia del templo en tiempos de Jesús

Al comenzar el itinerario de lectura, vimos algunos detalles importantes sobre la sociedad palestina en la época del nuevo testamento pero no nos detuvimos en la que era la mayora institución en tiempos de Jesús el Templo de Jerusalén.

Vamos a detenernos un poco para entender el papel y el funcionamiento del Templo ya que la actitud de Jesús respecto a la institución tendrá importantes consecuencias en su condena.

En tiempos de Jesús el judaísmo era fundamentalmente su capital, Jerusalén, y sobre todo el templo. El lugar santo de la presencia de Dios.

Estructura del templo de Jerusalén

El Templo se encontraba en medio de una explanada de entre 300 y 500 metros, constaba de varias zonas cuyo acceso estaba muy reglado.

En una parte fuera propiamente del templo se encontraba el patio de los gentiles (no judíos) que no podía pasar más allá bajo pena de muerte.

Después venía el patio de las mujeres, y a continuación el de los hombres.

Entrando más en el templo llegábamos a un pequeño atrio reservado a los sacerdotes junto al que se encontraba el altar de los sacrificios u holocaustos, una enorme estructura de 25 metros de lado y 7 metros de alto. En el altar diariamente se sacrificaban los numerosos animales ofrecidos.

En el centro se encuentra el santuario y dentro una pequeña habitación cerrada por la cortina del templo, es el santo de los santos o sancta sanctorum, el espacio donde antiguamente se encontraba el arca y solo entraba una vez al año el sumo sacerdote.

Importancia del templo en tiempos de Jesús

La ciudad de Jerusalén vivía prácticamente del templo, que proporcionaba grandes ingresos, sobre todo en los días de peregrinación no solo acudían los judíos de Palestina sino también de países extranjeros.

Los mayores de doce años pagaban un impuesto anual equivalente a dos días de jornal. Para el mantenimiento del clero había que pagar el diez por ciento de lo cosechado. Además recibía donativos y limosnas.

Otra fuente de ingreso adicional era el comercio organizado de animales y el cambio de moneda: el propio templo vendía los animales adecuados para los sacrificios y las limosnas no podían entregarse salvo en la moneda del templo, por lo que los cambistas eran esenciales.

El templo era el centro religioso y político (sede del sanedrín) pero también una gran empresa mantenida por miles de sacerdotes, a la ingresos por los numerosos impuestos y donativos se unía las pieles y carne de los sacrificios, los beneficios de la venta de los animales y del cambio de moneda con el que realizar las transacciones.

La lectura de esta sesión

Completamos la lectura del evangelio según San Lucas (Lc 19, 29 – 24), con la entrada a Jerusalén, su actividad en la capital, su pasión, muerte y resurrección.

Llegamos al final del camino recorrido por Jesús hacia Jerusalén que nos va a relatar los sucesos ocurridos a Jesús en esos últimos días.

Leamos con atención la actitud de Jesús esos días hacia el templo ya que va a tener protagonismo en algunos de los pasajes.

Para reflexionar y poner en común

En cierta medida la actitud de Jesús supone un ataque al templo, el símbolo alrededor del cual gira todos lo demás. Una agresión al templo era una ofensa peligrosa e intolerable, para los dirigentes y para todo el pueblo.

El templo se había convertido en una fuente de poder y riqueza de una minoría a costa de los más débiles y Jesús es beligerante respecto a esta realidad.

¿En qué medida pensamos que estas actuaciones y palabras de Jesús son la causa de su condena?

Hay muchos ejemplos a lo largo de la historia en que las religiones institucionales, u organizaciones religiosas acaban traicionando aquello para lo que surgieron. ¿Es esa decadencia inevitable? ¿Es posible mantener los ideales vivos desde una estructura organizada?

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