39. La carta a los Hebreos

La carta conocida generalmente como carta de San Pablo a los Hebreos puede presentarse de forma muy curiosa: ni es de Pablo, ni es una carta, ni está escrita para judíos de raza o religión.

Entonces ¿qué es este escrito y por qué tiene un nombre tan confuso?

En nuestra lectura completa del nuevo testamento hemos llegado a la carta a los Hebreos, un libro complejo y profundo que a pesar de esto se puede leer y vale la pena hacerlo.

El autor de Hebreos

En los orígenes de la iglesia se vinculó al apóstol Pablo por algunos aspectos de su contenido y porque su autor es conocedor de la escritura como pudo serlo Pablo. Hoy en día nadie duda que el autor de este escrito no es San Pablo.

El autor es un cristiano de formación helenista, quizá de origen judía pero completamente separado del judaísmo. Se dirige a cristianos también apartados del judaísmo.

Se piensa que fue escrito en el último cuarto del primer siglo. Aunque hay división y encontramos autores que lo sitúan antes del año 80, frente a otros que hablan de finales de siglo o entorno al año 90.

El género del documento «carta a los hebreos»

Al final del texto de Hebreos encontramos un fragmento que retoma las formas de una carta al estilo paulino. Sin embargo se trata de un texto pastoral no una carta. Está compuesto como un sermón, una homilía solemne, para ser leída en las comunidades cristianas.

El fragmento que parece una carta podría ser simplemente la nota de acompañamiento del propio documento.

La finalidad del escrito de Hebreos

El texto deja entrever la realidad de comunidades que atraviesan momentos difíciles: la fe se debilita, aparece la desilusión y quizás la apostasía.

El autor ofrece un camino para profundizar en su fe y esperanza, partiendo de la misión llevada a cabo por Jesús y su papel en la nueva alianza con Dios. Para explicar ese papel de Jesús recurrirá a la imagen del sumo sacerdote.

La estructura de la carta a los Hebreos

La estructura del libro es la siguiente:

  • Prólogo (Heb 1, 1-4)
  • Lugar ocupado por Cristo en la salvación (Heb 1-2)
  • Jesús como sacerdote digno (Heb 3 – 5)
  • Jesucristo, sumo sacerdote (Heb 5 – 10)
  • La fe y la constancia (Heb 11 -12)
  • Amor a Dios y al prójimo (Heb 12 – 13)
  • Epílogo (Heb 13, 20-21)

Para profundizar y compartir

La carta comienza con una reflexión sobre la figura de Cristo, comparándola con ángeles, Moisés y en general comparando la nueva alianza con la antigua. ¿Qué pueden aportarnos hoy en día estas comparaciones?

Los últimos capítulos plantean el comportamiento conlleva esa fe en la vida cotidiana. Otra vez la misma pregunta ¿es posible llevar a nuestra vida cotidiana esta realidad?

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