Pentecostés joven: el fuego de tu amor

Para celebrar y reflexionar la fiesta de Pentecostés ofrecemos unos materiales preparados para vivirlos con un corazón joven. Se trata de reflexiones y oraciones que pueden ser trabajadas en grupo o personalmente, en la pastoral juvenil o de adultos.

¿Qué sucedió en pentecostés?

En la fiesta de Pentecostés celebramos la venida del Espíritu Santo sobre todos nosotros y sobre su Iglesia que la renueva y la mantiene siempre joven. Con la celebración de la resurrección de Jesús en la Vigilia Pascual y el Domingo de Resurrección (o de Pascua), comienza un tiempo de cincuenta días, la Pascua, que culmina el Domingo de Pentecostés.

En este documento presentamos varios puntos resumen sobre Pentecostés y el Espíritu Santo. A continuación listamos una serie de artículos que por su extensión hemos separado en otras páginas: oraciones y vigilias de pentecostés, reuniones sobre pentecostés y otros recursos. Más adelante está el listado de todos los recursos pastorales disponibles sobre Pentecostés para trabajar con jóvenes o en otras áreas de pastoral.

Pentecostés: El Tiempo del Espíritu

Pentecostés es la consumación de la Pascua. Jesús muere por todos nosotros y Dios lo resucita de entre los muertos. Su muerte y resurrección nos permite liberarnos también nosotros del pecado y de la muerte.

Jesús nos envía el Espíritu de Dios inaugurando un nuevo tiempo, el «Tiempo del Espíritu». Es una invitación para participar de una vida de alegría, amor y de esperanza.

Dios siempre ha estado a nuestro lado, pero podemos ver esa presencia incondicional y perpetua gracias al Espíritu Santo.

El Espíritu Santo es el Dios que habita en cada corazón cuando se le invoca con humildad.

En Pentecostés celebramos que vivimos el tiempo del Espíritu, que gracias a él podemos disfrutar del amor que Dios nos tiene, de fuerza, de luz verdadera, de consolación, de auténtica felicidad.

Ahora bien, de cada uno puede depender su eficacia porque: ¿le escuchamos? ¿creemos lo que nos dice? ¿Ha entrado dentro de nuestros corazones?

Si no sentimos que es posible tanta gracia por parte de Dios, podemos rezarle la frase que leemos en el evangelio: «Creo Señor, pero aumenta mi fe».

Jóvenes con Espíritu ¿Qué debemos hacer?

El libro de los Hechos de los Apóstoles nos cuenta como le preguntaron a Pedro el día de Pentecostés : «¿Qué debemos hacer, hermanos?» (Hechos 2,37).

Pedro contestó: «Arrepentíos, bautizaos cada uno invocando el nombre de Jesucristo, para que se os perdonen los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo» (Hch 2,38)

El Espíritu del Señor que viene, que vendrá siempre que le invocamos con sencillez de corazón, nos guiara hacia la verdad de nuestras vidas. En el día a día iremos reconociéndolo, porque Él siempre está ahí con nosotros siendo Espíritu de fe en la oscuridad, Espíritu de victoria en la debilidad, Espíritu de alegría en las lágrimas, Espíritu de vida eterna en medio de la muerte.

Por tanto hay que aprovechar Pentecostés para reencontrarnos nosotros mismos con ese Dios que está tan cerca de nosotros que lo tenemos dentro de nosotros; con el Dios que se ha hecho nada, para liberarnos de todo aquello que no nos sirve en nosotros, y para darnos todo lo bueno de Él, su mismo Espíritu Santo.

La promesa del Espíritu que se cumple en pentecostés

Hasta el momento en que se encuentran con Jesús resucitado, los apóstoles y los discípulos de Jesús no tienen una idea clara del Reino que él anuncia. No han entendido que Jesús tenga que irse, aunque permanezca en sus corazones y les prometa el Don del Espíritu Santo que los convertirá en protagonistas de la venida del Reino.

Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos

Hechos de los Apóstoles 1,8

Esta palabras les debieron dejar perplejos. Para ellos era fácil creer en Jesús y en su poder, pero era mucho más difícil convencerse de que podían ser presencia eficaz del Salvador en el mundo y prolongarla en el tiempo. Llegará Pentecostés y, completamente transformados, caerán en la cuenta de la misión que se les confió y de la verdad que hay en las palabras de Jesús:

El que cree en mi también el hará las obras que yo hago, y aún mayores

Juan 14, 12

La Pascua de Pentecostés ¿A quién esperamos?

Si aceptamos a Jesús y su Evangelio, descubrimos que somos ahora los responsables de la misión que él comenzó. El Reino de Jesús continúa en la Iglesia y en nuestras vidas, con las contradicciones diarias del caminar por el mundo.

Sin embargo, este es el proyecto que Jesús traza con sus palabras:

Os conviene que yo me vaya; por que si no me voy, no vendrá a vosotros el Defensor

Juan

Durante los días anteriores a Pentecostés los discípulos de Jesús vuelven a reunirse en Jerusalén. Meditan sus palabras y su vida, y se unen a él en la intimidad de la oración.

Antes de anunciar el evangelio al mundo tendrán que abandonarse al poder de Dios, que sostiene su debilidad. El Espíritu que se derramará sobre ellos los hará testigos de la vida y resurrección de Jesús, sin esta entrega incondicional al Espíritu, nunca habrían podido estar a la altura de la misión que se les había encomendado.

Sólo dejándose inundar por la fuerza del Espíritu comprenderán los discípulos el proyecto de Dios que se ha ido realizando en la historia, podrán asimilarlo y dar testimonio de él. El mismo Espíritu que resplandece en la existencia gloriosa de Jesús se derramará sobre los Apóstoles con su fuerza divina y llegará también a través de sus obras a los hombres para que el Reino de Dios sea fermento de renovación y transformación de la historia.

Se llenaron todos del Espíritu Santo

Era el día festivo de Pentecostés, en el que los hebreos celebraban la Alianza de Dios y su pueblo. El pequeño grupo que sigue a Jesús está reunido en una casa de Jerusalén. De pronto, el Espíritu prometido desciende sobre ellos:

De repente un ruido del cielo, como de viento impetuoso resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas como llamaradas, que se repartían posándose encima de cada uno. Se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu Santo le sugería

Hechos de los Apóstoles

El ruido, el fuerte viento, las lenguas como llamaradas, son signos de la acción extraordinaria del Espíritu, la presencia de Dios y su poder que se habían manifestado ya, entre truenos y relámpagos, en el Sinaí, en la llama de las zarzas que ardían sin consumirse. Si en el Sinaí nacía el antiguo Pueblo de Dios, en Pentecostés nace un nuevo Pueblo, la Iglesia.

Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado; así también os envío yo. Diciendo esto, soplo y les dijo: Recibid el Espíritu Santo; a quien perdonareis los pecados, les serán perdonados; a quienes se los retuviereis, les serán retenidos

Juan 20, 21-23

Esta palabras de Jesús a sus apóstoles se cumplen el día de Pentecostés.

Pentecostés: un cambio de actitud

Hoy celebramos el día que los apóstoles abrieron las puertas y perdieron el miedo a los judíos, perdiendo muchos incluso la vida.

Tenemos que abrir nosotros nuestros corazones al Espíritu, para así, no encerrarnos en nosotros mismos y en nuestro grupo, sino llenos de Él, abrir nuestro corazón a los demás y llevar ese Espíritu a nuestros conocidos.

No nos dejemos arrastrar por las costumbres ni por las represalias. No tengamos miedo y abramos nuestros corazones y nuestra boca para anunciar a Nuestro Señor Jesucristo con la fuerza del Espíritu Santo.

Las palabras de Jesús, con la fuerza del Espíritu Santo, son nuestro camino como cristianos coherentes: no nos podemos quedar parados. No podemos dejarnos llevar por el «qué dirán» ¡Es un trabajo de todos! ¡Es trabajo de todo el que se llama cristiano y quiere vivir como tal!.

No nos podemos desentender de los problemas de la sociedad y, en nuestro caso, de los problemas de la juventud. Tenemos que ir contra corriente, luchando en la medida de nuestras posibilidades contra todo lo que atente contra la dignidad humana y la familia.

Este día de Pentecostés es la respuesta para cualquier joven que en su interior están buscando una respuesta al por qué de su vida, y de su realidad. Para esos jóvenes que buscan la felicidad la respuesta se la podemos dar no con palabras, sino con hechos, haciendo ver a la sociedad que la respuesta está en Jesús y en su Espíritu de Verdad y Amor.

Materiales propuestos para trabajar Pentecostés en grupos de jóvenes

Presentamos a continuación el listado de recursos (reuniones, reflexiones, actividades) para trabajar en Pentecostés para joven.

En segundo lugar, las oraciones o vigilias que pueden utilizarse en pentecostés.

El Espíritu, el gran desconocido

El Espíritu Santo Protagonista de los Hechos de los Apóstoles

La venida solemne del Espíritu del día de Pentecostés no fue un suceso aislado. Apenas hay una página de los Hechos de los Apóstoles en la que no se nos hable de Él y de la acción por la que guía, dirige, y anima la vida y las obras de la primitiva comunidad cristiana: Él es quien inspira la predicación de Pedro, quien confirma en su fe a los discípulos, quien sella con su presencia la llamada dirigida a los gentiles, quien envía a Saul y a Bernabé a tierras lejanas para abrir nuevos caminos a la enseñanza de Jesús, en una palabra su presencia y su actuación lo domina todo.

Vivir del Espíritu Santo

La acción del Espíritu Santo puede pasarnos inadvertida, porque Dios no nos da a conocer sus planes y porque el pecado del hombre enturbia y oscurece los dones divinos. Pero la fe nos recuerda que el Señor obra constantemente: es Él quien nos ha creado y nos mantiene en el ser; quien, con su gracia, conduce la creación entera hacia la libertad de la gloria de los hijos de Dios.

Vivir del Espíritu Santo es vivir de fe, de esperanza, de caridad; dejar que Dios tome posesión de nosotros y cambie de raíz nuestros corazones, para hacerlos a su medida.

Podemos tomar como dirigida a nosotros la pregunta que formula Pablo:

¿No sabéis que sois templos de Dios y que el Espíritu Santo mora en vosotros?

Primera carta de Pablo a los Corintios 3, 16

Esta pregunta es una invitación para un trato personal y directo con Dios. Por desgracia, el Espíritu Santo es el Gran Desconocido: un nombre que se pronuncia, pero que no es tanto con quien se habla y de quien se vive.

Hace falta que lo tratemos con asidua sencillez y con confianza, como nos enseña a hacerlo la Iglesia a través de la liturgia. Entonces, conoceremos más a Nuestro Señor y nos daremos cuenta del inmenso don que supone llamarse cristianos.

pentecostés

La Iglesia, un tesoro en vasos de barro

Los cristianos llevamos los grandes tesoros de la gracia en vasos de barro: Dios ha confiado sus dones a la frágil y débil libertad humana y aunque la fuerza del Señor ciertamente nos asiste, nuestro miedo, nuestra comodidad y nuestro orgullo la rechazan, a veces, y nos llevan a caer en pecado.

Estas debilidades se hacen presente tanto en nuestra vida como en la Iglesia. Lo más importante en la Iglesia no es ver cómo respondemos las personas, sino ver lo que hace Dios. La Iglesia es eso: Cristo presente entre nosotros, Dios que viene hacia la humanidad para salvarla, llamándonos con su Revelación, santificándonos con su gracia, sosteniéndonos con su ayuda constante, en los pequeños y grandes combates de la vida diaria.

Podríamos llegar a desconfiar de las personas y de nosotros mismos, ya que nuestra existencia es frágil y pecadora y tendríamos que acabar con un acto de arrepentimiento hondo y sincero. Sin embargo, no tendríamos derecho a dudar de Dios. Si dudáramos de la Iglesia, de su origen divino, de la eficacia salvadora de su predicación y de sus sacramentos, sería tanto como dudar de Dios mismo, seria no creer plenamente en la realidad de la venida del Espíritu Santo.

Espíritu de Amor

El Apóstol Pablo dejó escapar de su corazón ésta frase referente al Espíritu Santo:

 El amor de Dios se infunde en nuestro corazón por el don del Espíritu Santo

Carta de Pablo a los Romanos 5, 5

El Espíritu Santo llena de amor nuestro corazón para que también nosotros gocemos de su felicidad en el seno de Dios. El Espíritu Santo sienta en nosotros las bases de la primacía del amor, nos comunica una chispa del fuego divino, da impulso al corazón, orienta la voluntad a Dios, nos infunde hambre y sed de Dios y nos hace buscarle.

El Amor nos da la posesión del ser supremo y lleva a cabo la unión de la criatura con el Creador. Lo que Dios nos da, se lo devolvemos en recíproco intercambio de amor. Para esta vida de amor en Dios y desde Dios fuimos creados. Tal es la meta de todo el proceso de perfeccionamiento. Amar a Dios y alcanzar la perfección son expresiones equivalentes.

Del Espíritu Santo debemos esperar el crecimiento y la madurez de nuestro amor. El Espíritu Santo desea que nuestro amor sea luz y calor, y quiere hacer de él la fuente de nuestra felicidad. El Espíritu Santo incrementa hasta límites insospechados la débil capacidad amorosa de nuestro estrecho corazón y él mismo se hace maestro y guía en las sendas del amor.

Copiamos a continuación un texto tradicional de un padre de la Iglesia sobre el amor al Espíritu Santo:

Dime que me amas -pide el Espíritu Santo- cuándo yo te ilumino; dímelo cuándo has recibido la gracia de padecer decepciones, superar tentaciones, e incluso cuándo has cometido faltas. Dímelo con cualquier pretexto, pero dímelo siempre de todo corazón. que este amor se exprese bajo todas las formas de adoración, alabanza, servicio y acción de gracias.

Personajes Bíblicos de Pentecostés

El apóstol San Pablo. Saulo de Tarso

Uno de los personajes más influyentes del cristianismo y el autor de más obras del Nuevo Testamento. Conocemos muchos de Pablo por sus cartas y por los Hechos de los Apóstoles.

Fue perseguidor de los cristianos hasta que se le apareció Jesucristo y se convirtió en uno de los Apóstoles.

Apóstol de los gentiles, fue el que anunció el Evangelio a los no Judíos y en muchos casos se enfrentó a algunos cristianos judíos por separar a los nuevos cristianos de las tradiciones judaizantes.

Su carácter impulsivo y fogoso le llevó de ser uno de los principales impulsores del cristianismo entre los gentiles.

Sufrió persecución, lapidación y flagelación. siempre tuvo un contacto estrecho con las comunidades que había asistido e impulsado, manteniendo una gran correspondencia.

Fue encarcelado en Jerusalén, donde apeló al juicio del César (tenía este derecho por ser ciudadano Romano) La tradición nos cuenta que murió decapitado en Roma durante la persecución de los cristianos por Nerón.

Nos gloriamos de nuestras tribulaciones; pues sabemos que sufriendo ganamos aguante, aguantando nos aprueban, aprobados esperamos. Y la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios se infunde en nuestro corazón por el don del Espíritu Santo.

Romanos. 5, 3-5

El profeta Joel

Es uno de los profetas menores de la Biblia. Probablemente vivió en Judá después del exilio. No conocemos nada más de él salvo lo publicado en su libro que escribió a finales del siglo V o a comienzos del IVa.C.

El libro de Joel es admirable desde varios puntos de vista: descripción del hecho natural de la invasión de la langosta, aspectos literarios e históricos….

Destaca su aportación teológica que nos ofrece una síntesis de teología de la historia. Parte de la observación de un hecho histórico que interpreta como castigo de Dios por los pecados del pueblo. Este reacciona, se arrepiente y de nuevo recupera el bienestar material.

Comienza con la observación del presente, iluminada por la fe. A partir de ahí se mueve hacia un plano atemporal proyectando sobre el destino de Israel la misma secuencia de castigos y premios, según se aparte o se manifieste fiel de la Alianza.

El juicio de Dios sobre las naciones es la consecuencia de fidelidad del pueblo elegido, que recibirá el premio del triunfo y la prosperidad.

Después derramaré mi espíritu sobre todos: vuestros hijos e hijas profetizarán, vuestros ancianos soñarán sueños, vuestros jóvenes verán visiones. También sobre siervos y siervas derramaré mi espíritu aquel día. Haré prodigios en cielo y tierra: sangre, fuego, humareda; el sol aparecerá oscuro, la luna ensangrentada, antes de llegar el día del Señor, grande y terrible. Todos los que invoquen el Nombre del Señor se librarán: en el monte Sión quedará un resto –lo dice el Señor–, en Jerusalén los supervivientes que él convoque.

JoeI. 3, 1-5

Pedro dará por cumplida esta profecía el día de Pentecostés. Joel es el profeta de Pentecostés.

Es el profeta penitencial, y sus invitaciones al ayuno y a la oración han pasado a la liturgia cristiana de la Cuaresma.

Ideas para un pentecostés juvenil

Proponemos a continuación una serie de actividades basadas en la experiencia de pentecostés y que están orientadas a potenciar nuestro compromiso cristiano.

Actividades de grupo

  • Renovar los compromiso adquirido en la confirmación
  • Apoyar la catequesis de confirmación, haciéndose presente en la misma, intentando ir introdu­ciendo a los nuevos confirmandos en grupos para que puedan mante­ner su compromiso al recibir la confirmación
  • Investigar la presencia de grupos de laicos en nuestra comunidad o parroquia para conocerlos
  • Participar en la celebración de la confirmación de la parro­quia o comunidad para acoger a los nuevos confirmandos
  • Realizar acciones concretas por las que podemos conocer y dar­nos a conocer a más gente que pueda participar en nuestro grupo:
    • Mesas redondas
    • Conferencias de actualidad
    • Actividades deportivas
  • Promocionar las actividades del grupo por medio de car­teles y anuncios en las eucaristías

Actividades personales

  • Concretar, aunque sea de manera general, un estilo de vida que nos impulse a tratar al Espíritu Santo, a tener familiaridad con el Paráclito:
    • Dejándonos inspi­rar por el Espíritu Santo nuestros pensa­mientos, deseos y obras.
    • Aceptando su empuje y su luz para tomar conciencia de nuestra vocación personal
    • Acogiendo su fuerza para realizar todo lo que Dios espera de nosotros.
  • Establecer una rutina de oración personal. Porque la vida del cristiano tiene que ser una vida de oración, que es la que nos lleva al amor.
    • Intentar levantarnos todas las mañanas unos 15 minutos antes y empezar el día meditando qué espera de nosotros el Espíritu Santo en ese día.
    • Utilizar como textos base los Hechos de los Apóstoles.

Celebraciones

Puede organizarse una oración o vigilia con otros grupos de nuestra parroquia o comunidad o con otros grupos de nuestra zona:

Foto de Tim Mossholder en Unsplash