5. Orar en grupo. La oración comunitaria

¿Qué es orar en grupo o en comunidad?

Orar en grupo es reunimos unos cuantos creyentes de forma libre y compartir nuestra oración de forma espontánea y comunitaria.

Orar en grupo no debe depender de modas o caprichos. La oración comunitaria parte de la promesa misma de Jesús: “Donde dos o tres se reúnan en mi nombre, allí estaré Yo en medio de ellos…” (Mt 18, 20). Esta frase por sí misma ya sustenta la necesidad de orar en grupo.

Desde las primitivas comunidades cristianas que aparecen en el libro de los Hechos de los Apóstoles, hasta nuestros días, la oración comunitaria ha sido el complemento de la oración personal y de la litúrgica.

Características de la oración en grupo o comunitaria

Orar en grupo aporta muchas ventajas. En primer lugar, la presencia de los demás crea un clima favorable, además nos ayuda a sentirnos acompañados y nos mantiene en una idea de Dios que es Padre no solo para uno mismo.

La experiencia de oración comunitaria nos hace sentirnos amados, y es una forma directa de participar del amor de Dios.

De la misma manera que en la oración personal hay un diálogo amistoso entre Dios y cada uno de nosotros, esa relación también se produce. Sin embargo ahora, el interlocutor de Dios es un «nosotros». No basta con orar «junto a los otros» ni «por los otros», sino «al unísono» de los otros.

Pensad que para orar juntos hay que orar, no sólo desde una misma fe, sino también desde un vida compartida.

«Un grupo de cristianos es un grupo de personas que rezan juntas, pero también conversan juntas. Ríen en común y se intercambian favores. Están bromeando juntas, y juntas están en serio.» (San Agustín)

Animadores para orar de grupo

Todo grupo que ora tiene un animador indiscutible: el Espíritu Santo . Esto no impide, al contrario, que también sea necesario contar con «animadores» en los grupos.

Un buen animador o animadora de un grupo de oración será el creyentes que hayan hecho a nivel personal el descubrimiento de esta perla escondida que es la oración y que, además, tengan psicología y pedagogía suficientes para contagiarlas.

Oración personal frente a oración comunitaria

La oración comunitaria sólo se alimenta adecuadamente de la oración personal, los dos modos de rezar construyen la auténtica vida del cristiano. El primero prepara la unión; el segundo la realiza.

La oración comprende a la vez una dimensión comunitaria y una dimensión solitaria. La alternancia de convivencia y soledad es una exigencia de la naturaleza humana. La persona tendrá siempre necesidad tanto de vivir en común como de disponer de su tiempo. De ahí la conveniencia de cultivar las dos formas de oración: comunitaria y personal.

La oración crea comunidad y la comunidad potencia la oración

Históricamente la oración cristiana siempre tuvo mucho de comunitario. Los apóstoles oraban con el Maestro, y después de la Ascensión permanecieron unánimes en la oración con María. Puede decirse que la Iglesia nació de una comunidad orante. Los primeros cristianos se reconocían como Iglesia a medida que se encontraban para rezar juntos. De igual modo, cualquier grupo de hoy sólo puede considerarse cristiano en la medida en que la oración comunitaria sea una de sus características.

Oración y comunidad están muy ligadas: orar en grupo para hacer posible la comunidad. La comunidad es escuela de oración personal. La comunidad eclesial, constituida en el nombre del Señor, es la primera y la mejor escuela de oración. Porque ella misma, antes que nada, es una comunidad de oración, una comunidad contemplativa.

La comunidad hace oración. Y la comunidad sostiene la oración de cada miembro y la alimenta y enriquece. También recibe y hace suya la oración personal de todos los que la formamos, haciéndola verdaderamente oración de la comunidad

Ventajas de la oración comunitaria. Por qué orar en grupo.

Antes hemos comentado que orar en grupo tiene muchas ventajas, vamos a resumir las principales:

Estando juntos se produce un estímulo recíproco para crecer en una vida de oración.

Al compartir la experiencia de oración se aprende mutuamente, se descubren nuevas posibilidades.

El estimulo mutuo no solo es en el camino de oración, sino también hay un apoyo a quienes tienen dificultades particulares.

No todas las personas están siempre igual de animadas o son igual de extrovertidas, gracias a la presencia del grupo hay un fortalecimiento de aquellos más apagados o tímidos.

La comunicación en la oración pone de manifiesto desviaciones, carencias y lagunas de la oración. Es la forma en la que todos podemos ir corrigiéndonos.

En la oración comunitaria estamos motivados para mostrar nuestro mejor yo y por lo tanto esforzarnos en mejorar.

Participando confirmamos el camino que cada uno lleva personalmente.

Al orar en grupo, nuestra comunidad crecerá en todos los aspectos, en responsabilidad, solidaridad…

Otra consecuencia es que se refuerza la buena voluntad individual.

La oración comunitaria supone un testimonio público de amor fraternal y de espíritu comunitario.

Cómo orar en grupo. Condiciones a cuidar.

Para preparar o animar una oración en grupo hay que tener en cuenta varios factores:

El lugar donde se vaya a realizar, que sea acogedor y esté preparado y dispuesto para la oración.

Los participantes convocados.

La estructura física del grupo, que busque la relación interpersonal

Escuchar: actitud fundamental de oración

Sensibilidad: aptitud de reaccionar ante los estímulos

Participar: comunicar, dar y recibir

Compartir: comunicar los frutos de la palabra escuchada

Fertilidad: animar al apostolado

Dinámica dentro del grupo: atención, silencio, comodidad, búsqueda.

Dificultades más frecuentes

La oración comunitaria también tiene una serie de dificultades que conviene conocer y observar para poder atajar:

  • Falta de oración personal
  • Individualismo
  • Presunción
  • Rutina e inconsistencia

Formas de orar en grupo. Métodos de oración participada y compartida

Todas las formas de oración se adecúan a la oración en grupo. Podemos destacar algunos tipos de oración. Una sesión de oración en grupo puede incluir varios de ellos.

Esta lista puede servir cómo ideas o temas para orar en grupo:

  • Petición o intercesión
  • Acción de gracias
  • Oración contemplativa con la Palabra. La lectura proclamada en la oración se acoge en el interior, se mece
  • Meditación. Lectio Divina
  • Oración de eco o resonancia. Partimos de una lectura de la cual escogemos algún versículo. Redactamos una pequeña petición o reflexión con la frase.
  • Orar desde los símbolos
  • Revisión de vida
  • Compartir experiencias de oración
  • Ante un acontecimiento. Oración de inteligencia. Llevar un acontecimiento de la vida a la oración del grupo, como los apóstoles en el libro de los Hechos 4, 23-31.

Cómo organizar una oración en grupo. Pasos a seguir

Proponemos un sencillo esquema, ya clásico para la oración en grupo, que podrá ser modificado introduciendo elementos creativos diferentes, según las circunstancias, inspiraciones y necesidades de los miembros del grupo.

Puede constar de las siguientes etapas aunque cada grupo podrá innovar o introducir elementos distintos:

A) Ambientación: Palabras del animador.

Es importante que el animador haga una introducción al momento de oración. El objetivo es generar un ambiente adecuado para que el grupo inicie su oración. Algunas ideas a tener en cuenta para la ambientación:

  • Acoger a todos los miembros del grupo
  • Animarles a… recogerse
  • Invitarles a sentir la presencia del Señor
  • Moviéndolos al arrepentimiento de sus culpas
  • Iniciando la “Invocación al Espíritu». Canto repetitivo u oración pidiendo la presencia del Espíritu Santo.

B) Escucha de la palabra de Dios

El animador sensibiliza de nuevo hacia la “escucha”…

 Alguien ya preparado lee la lectura escogida. (Es fundamental que la lea bien).

Y se entra así en el oasis del “silencio contemplativo”. En el podemos:

  • Recordar. Es decir, repetimos despaciosamente alguna frase, alguna palabra, alguna idea que nos haya impactado…
  • Acompañar. A la palabra por zonas o situaciones de nuestro vivir que seden un tanto secas, grises, muertas…
  • Dialogar con el Señor. Devolviéndole su Palabra. Recordemos que solo sabemos decirle lo que el nos sugiere.
  • Amar. Esto es lo mas importante. Durante este espacio de tiempo amemos y sintámonos amados. Mediante una mirada, una simple palabra. Un silencio, ya que sobre todo debemos…
  • Callar. Sentirnos simplemente en su presencia en unión de los hermanos. Como cuerdas distintas de una misma lira…

Podemos también salpicar el silencio con algún “mantra” cantado.

C) Oración compartida:

Conviene diferenciar este momento del anterior con alguna canción. Compartir es una parte “muy importante” de la oración del grupo:

  • canaliza las ventajas que supone “hacer algo en compañía”
  • facilita la sintonía dentro de “un solo corazón orante”
  • presta, poco a poco, cohesión al grupo y potencia su progreso.

Compartir consiste en conversar en clave de petición, agradecimiento, alabanza o adoración, aquello que uno ha experimentado al orar.

El Espíritu nos habla muchas veces a través del que esta al lado.

De las aportaciones de cada cual, va surgiendo un compromiso

A cada intervención, se puede responder:

  • repitiendo la clave que haya utilizado la persona que comparte: te lo pedimos, gracias, alabado seas, Señor
  • recitando o cantando una antífona conocida por todos…

D) Momento final

No se puede romper de improviso una de estas experiencias. Igual que nadie termina bruscamente una conversación con un amigo.

El animador debe metalizar a todos en este sentido, el mismo puede expresar en una “oración final”, todo lo dicho.

Solemos terminar con el rezo en común del «Padre nuestro» y un canto a María

Ejercicios del tema

Orar con los salmos

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