Ficha Orar con mantras

Adopta una postura cómoda. Libera tu espíritu de las cosas exteriores. Paz, desapego, abandono.

Elige un texto que te guste, como por ejemplo:

  • Él habita en mí y yo en Él (Jn 6, 56)
  • Nos hemos revestido de Cristo (Gal 3, 27)
  • De su plenitud todos hemos recibido (Jn 1, 16)

Respira rítmicamente con la frase elegida. Al principio, puede ser que no te resulte fácil sincronizar la respiración y las palabra. No te preocupes. Poco a poco, esa relación resultará armónica y satisfactoria.

Haz que baje al corazón lo que repites con los labios y el espíritu. El sonido de los labios irá disminuyendo progresivamente. Cuando el silencio se imponga, abandónate a él y dirige la atención de tu mirada al corazón, tal como recomiendan insistentemente los padres del desierto.

Identifícate con la fórmula que has estado repitiendo. Entra en comunión con ella. Hazla tuya. Déjate absorber por ella. Déjala penetrar en ese lugar secreto de tu ser de donde provienen tus intuiciones profundas.

Quédate un tiempo en este estado, sabiéndote en presencia de Dios.

Cuando termines este tiempo de oración vuelve a repetir la frase elegida e intenta que sea realidad para ti.