La tentación del camino rápido

Ha comenzado la cuaresma, y el primer domingo leemos siempre la lectura en la que Jesús se retira al desierto y se encuentra con sus tentaciones.

Lectura de las tentaciones de Jesús

En la versión del evangelio de Marcos:

Jesús, movido por el Espíritu, se retiró al desierto para ser tentado por el Diablo.

Guardó un ayuno de cuarenta días con sus noches y al final sintió hambre.

Se acercó el Tentador y le dijo: —Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. Él contestó: —Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Luego el Diablo se lo llevó a la Ciudad Santa, lo colocó en el alero del templo y le dijo: —Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, pues está escrito: Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti; te llevarán en sus palmas para que tu pie no tropiece en la piedra. Jesús respondió: —También está escrito: No pondrás a prueba al Señor, tu Dios.

De nuevo se lo llevó el Diablo a una montaña altísima y le mostró todos los reinos del mundo en su esplendor, y le dijo: —Todo esto te lo daré si postrado me rindes homenaje. Entonces Jesús le replicó: —¡Aléjate, Satanás! Que está escrito: Al Señor tu Dios adorarás, a él sólo darás culto.

Comentario

Este es un relato lleno de símbolos para entender a Jesús y su mensaje y también para servirnos de inspiración y ejemplo a los que queremos seguirle.

El desierto o los cuarenta días son signos muy presentes en la Biblia; un lugar y un periodo de tiempo donde se presenta y actúa Dios, por ejemplo Moisés guió al pueblo durante cuarenta años por el desierto.

Las tentaciones son el resumen de lo que va a dificultar la tarea de Jesús y también de las complicaciones que podemos encontrarnos para ser sus discípulos.

Reflexionamos en cuaresma sobre las tentaciones

  • Jesús tiene la tentación de hacer uso de su poder en su beneficio, ¿nos tienta buscar siempre nuestro propio beneficio?
  • También Jesús es tentado a mostrar ostentosamente su poder, a mostrarse como un mesías triunfal, ¿ansiamos destacar por encima de los demás?
  • Por último, Jesús es tentado con el triunfo y las riquezas ¿nos gustaría ser personas de éxito? ¿escogemos disfrutar de poder frente a servir a los demás?

Las tentaciones nos muestran un camino rápido, pero que no nos llevan al Reino de Dios, y Jesús supo evitarlo. Aprovechemos esta cuaresma para reflexionar sobre qué camino queremos llevar y si elegimos el de Jesús, cómo sortear estas tentaciones que aparecerán.

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