Oración para el comienzo de curso

Entre las actividades del comienzo de curso es importante que planifiquemos un tiempo de oración pidiendo por el tiempo que empezamos, para que todos los meses que tengamos por delante sean fructíferos y vivirlos según el Espíritu Santo.

Introducción. Ambientación al tiempo de oración

Nos reunimos en esta oración al comienzo de curso para pedir al Señor que esté muy presente en la vida del grupo y en la de cada uno de nosotros.

Queremos ser el grupo que sigue al Señor, los discípulos que permanecieron junto a Jesús y le dijeron ¿dónde vamos a ir si solo tú tienes palabras de vida eterna?

Comenzamos ahora con un momento de silencio, pidamos cada uno interiormente al Señor que nos llene de su Espíritu, que nos ayude a abrir el corazón para dejarle pasar a él.

Invocación al Espíritu

Canto Enséñanos a orar (Brotes de Olivo)

Señor, enséñanos a orar,
quita de mi mente
los esquemas del mundo. (2)
Haz que me encuentre contigo
y sea lo que quieres de mi.
Quiero encontrarme contigo y ser lo que quieres de mi.

Lectura de la Palabra

Génesis 12, 1-4

El Señor dijo a Abrán:
-Sal de tu tierra nativa y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.
Haré de ti un gran pueblo, te bendeciré, haré famoso tu nombre, y servirá de bendición.
Bendeciré a los que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. Con tu nombre se bendecirán todas las familias del mundo.

Al igual que a Abraham, Dios nos pide que nos pongamos en camino. En esta oración pedimos por el comienzo de un nuevo curso, siempre lleno de incógnitas. Debemos poner todos lo mejor de nosotros mismos. Si lo hacemos así, todos saldremos beneficiados.

«Salir» no solo habla de salir de nosotros mismos, implica también que no solo debemos preocuparnos por nuestro grupo, también somos responsables de que lo que hagamos ayude fuera del grupo a los demás

Lectura compartida y ecos

Leemos el salmo o bien a dos coros, haciendo los miembros del grupo dos grupos y nos vamos alternando un párrafo cada uno, o bien va leyendo cada persona un fragmento.

Hacemos una lectura pausada, que de tiempo a pensar en lo que leemos.

Al terminar, dejamos un tiempo de silencio para que cada uno repita la frase que más le haya llamado la atención.

Salmo 26

El Señor es mi luz y mi salvación:
¿a quién temeré?
el Señor es baluarte de mi vida:
¿de quién me asustaré?

Cuando me atacan los malhechores para tragarme vivo, ellos,
enemigos y adversarios, tropiezan y caen.
Si un ejercito acampa contra mí,
mi corazón no teme;
si entran en batalla contra mí,
aun así yo confío.

Una cosa pido al Señor,
es lo que busco:
habitar en la casa del Señor
todos los días de mi vida;
contemplando la belleza del Señor,
observando su templo.

Él me guarecerá en su cabaña
a la hora del peligro;
me esconderá en lo escondido de su tienda,
me alzará sobre la roca.
Entonces levantaré la cabeza
sobre el enemigo que me cerca.

En su tienda ofreceré sacrificios entre aclamaciones,
cantando y tañendo para el Señor.
Escucha, Señor, mi voz que te llama,
ten piedad de mí, respóndeme:
Mi corazón te dice:
– Yo busco tu rostro,
Señor: – no me ocultes tu rostro.

No apartes con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me rechaces, no me abandones,
Dios de mi salvación.

Lectura del Evangelio

Evangelio según Lucas 24, 36-48

Estaban hablando de esto, cuando se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: —La paz esté con vosotros. Espantados y temblando de miedo, pensaban que era un fantasma.

Pero él les dijo: —¿Por qué estáis turbados? ¿Por qué se os ocurren tantas dudas? Mirad mis manos y mis pies, que soy el mismo. Tocad y ved, que un fantasma no tiene carne y hueso, como veis que yo tengo. Dicho esto, les mostró las manos y los pies.

Era tal el gozo y el asombro que no acababan de creer. Entonces les dijo: —¿Tenéis aquí algo de comer? Le ofrecieron un trozo de pescado asado. Lo tomó y lo comió en su presencia. Después les dijo: —Esto es lo que os decía cuando todavía estaba con vosotros: que tenía que cumplirse en mí todo lo escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.

Entonces les abrió la inteligencia para que comprendieran la Escritura. Y añadió: —Así está escrito: que el Mesías tenía que padecer y resucitar de la muerte al tercer día; que en su nombre se predicaría penitencia y perdón de pecados a todas las naciones, empezando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de ello.

Oración compartida

El animador invita a que en voz alta le hagamos a Dios peticiones en este comienzo de curso. Podemos pedir por nuestras intenciones personales, por nuestro grupo, por nuestra parroquia…

Al terminar cada uno puede decir «te lo pido, Señor» y todos los demás contestar juntos «te lo pedimos, Señor.»

Canto final

Es importante cuidar el momento final de la oración, el animador del grupo puede dar las gracias por la asistencia, recordad a todos que lo vivido en la oración no es solo para ese momento, sino para que ayude a nuestra oración personal durante toda la semana y por último invitar a rezar juntos un Padre Nuestro-

Terminamos nuestra oración de comienzo de curso con un canto basado en la oración de Charles de Focauld.

https://www.youtube.com/watch?v=2P-XxlfAoGk

Pongo mi vida en tus manos (Luis Guitarra)

Pongo mi vida en tus manos,
Padre mío me abandono a ti.
Haz de mi lo que quieras
estoy dispuesto a aceptarlo todo…

… con infinita confianza
porque tú eres mi Padre.

(Basado en el texto de una oración de Carlos de Focauld)

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