Oración: Actitudes básicas ante la oración

Introducción

Comenzamos la oración en un clima de silencio y lugar adecuado y cómodo que ha sido previamente preparado.

En primer lugar el animador motiva ese momento, animando a permanecer en escucha con unas palabras parecidas a estas:

Vamos a estar un momento en oración, puede que no sepamos muy bien qué significa la oración, puede que hayamos escuchado mucho sobre la oración y que tengamos poca práctica.
En este momento que vamos a dedicarle a Dios nos vamos a dejar llevar por algunas frases de grandes santos que han hablado sobre la oración.
Permanecemos a la escucha, abriendo nuestros corazones para que Dios pueda entrar y llenarlos.

Después, durante la oración las frases o lecturas deben leerse con calma, dejando entre cada una de ellas un minuto o dos, según la capacidad del grupo.

Canto

TENGO FE (Nico Montero)
Tengo fe, en Ti, envía tu Espíritu Señor,
hazme dócil a tu voz,
quiero obrar tan solo desde la fe.

La actitud delante de Dios

Oramos porque necesitamos estar con él

La oración es tratar de amistad, estando muchas veces a solas con quien sabemos nos ama. (Santa Teresa de Jesús)

Para mí la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada al cielo, un grito de agradecimiento y de amor, tanto en las penas como en las alegrías. (Santa Teresita del Niños Jesús)

¿Soy consciente de que tengo a Dios a mi alcance? ¿que puedo relacionarme con él siempre que quiera?

Dios dispuesto a escucharnos

La oración es la elevación de nuestro corazón a Dios, una dulce conversación entre la criatura y su Creador.(Santo Cura de Ars)

La oración es la elevación del alma hacia Dios y la petición de lo que se necesita de Dios. (San Pedro Damián)

Canto

CONFÍO EN TI (Brotes de Olivo)
Confío en Ti, de Ti me fie,
no andaré tus pasos si no es desde la fe.
Justo he de vivir, si en Ti confié.
Dame Dios tu Espíritu, dame Tú la fe.

Oración y contemplación. Experiencia de Amor

Abraza al Dios Amor, déjate abrazar por el amor de Dios (San Agustín)

En la oración busques el discurso o la meditación, ya no es tiempo de eso. Deja estar tu alma en sosiego y quietud, aunque parezca que no haces nada y que pierdes el tiempo… Lo que tienes que hacer es dejar el alma libre, despreocupada, descansada de todas las noticias y pensamientos, contentándose sólo con la presencia amorosa y sosegada en Dios (San Juan de la Cruz)

Lectura: La oración de la Rana (Tony de Mello)

Una noche, mientras se hallaba en oración, el hermano Bruno se vio interrumpido por el croar de una rana. Pero, al ver que todos sus esfuerzos por ignorar aquel sonido resultaban inútiles, se asomó a la ventana y gritó: “¡Silencio! ¡Estoy rezando!”.

Y como el hermano Bruno era un santo, su orden fue obedecida de inmediato: todo ser viviente acalló su voz para crear un silencio que pudiera favorecer su oración.

Pero otro sonido vino entonces a perturbar a Bruno: una voz interior que decía: “Quizás a Dios le agrade tanto el croar de esa rana como el recitado de tus salmos…” “¿Qué puede haber en el croar de una rana que resulte agradable a los oídos de Dios?”, fue la displicente respuesta de Bruno. Pero la voz siguió hablando: “¿Por qué crees tú que inventó Dios el sonido?”.

Bruno decidió averiguar el porqué. Se asomó de nuevo a la ventana y ordenó: “¡Canta!” Y el rítmico croar de la rana volvió a llenar el aire, con el acompañamiento de todas las ranas del lugar. Y cuando Bruno prestó atención al sonido, éste dejó de crisparle, porque descubrió que, si dejaba de resistirse a él, el croar de las ranas servía, de hecho, para enriquecer el silencio de la noche.

Y una vez descubierto esto, el corazón de Bruno se sintió en armonía con el universo, y por primera vez en su vida comprendió lo que significa orar.

Los frutos de la Oración

Para concluir leemos todos juntos:

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo unión,
donde haya error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría

Oh, Maestro, que yo no busque tanto
ser consolado como consolar,
ser comprendido como comprender,
ser amado como amar.
Porque dando se recibe,
olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado,
y muriendo se resucita a la vida eterna.

Canto final

NADA NOS SEPARARÁ (Brotes de Olivo)
Nada nos separará (3)
del amor de Dios

El animador despide este tiempo de oración animando a que se reflexione esta experiencia.