Espiritualidad

La espiritualidad implica vivir y hacer crecer una relación personal con Dios. Esta experiencia de Dios nos conduce a una vida plena y llena de sentido.
Queremos abrir los ojos a las huellas de Dios en nuestra vida, nuestra historia y todos los ambientes que vivimos.

“Dios no ha dejado de darse a conocer” Hch 14,17

Una espiritualidad fundamentada en el evangelio y vivida desde las relaciones interpersonales, nos llevará a ser consecuentes con nuestra fe y a basar la vida en los valores evangélicos del amor a uno mismo y a los demás, la confianza, el compartir…

La oración junto con la vivencia y celebración comunitaria de la fe, manifestada fundamentalmente en los sacramentos, serán el mejor medio para fomentar la relación y el conocimiento de Dios, de forma que éste vaya cobrando cada vez más importancia en la vida del joven.

Para el grupo la espiritualidad supone:

  • cultivar actitudes / capacidades como el silencio, la escucha, el asombro, la confianza, la observación, la reflexión… que nos permitan abrirnos a un sentido trascendente de la vida.
  • educar y potenciar la oración, como trato de amistad con Dios, tanto personal como en grupo.
  • hacer participar de la celebración comunitaria y festiva de la fe, en concreto, en los sacramentos.