Formación

La formación hace posible al joven cristiano crecer progresivamente en la fe con una base sólida de conocimientos que le posibilitan dar razones de Aquel en quien cree.
La formación ayudará a ser críticos y constructores del Reino de Dios en nuestra sociedad actual y a ser capaces de discernir con libertad las opciones que se nos presentan.
Mediante los contenidos adecuados se debe llevar a cabo una formación integral para la maduración humana, buscando reforzar todas las capacidades para crecer y relacionarse.
El punto de partida es la propia realidad del joven, su vida y su experiencia de Dios. La formación debe estimular en el joven el deseo de búsqueda y conocimiento y llevarlo hacia la elección de un ideal de vida.
Los contenidos deben tener como centro a Jesús y su Buena Noticia teniendo en cuenta la maduración integral del joven y los aspectos de su entorno e interés.
Para el grupo la formación supone :
– llevar a cabo la formación integral de los miembros del grupo, mediante las acciones formativas que propicien la reflexión, el compartir… y que provoquen una revisión de vida
– cuidar la formación permanente de los educadores.