Movimiento Diocesano de Pastoral Juvenil
identidad iuvenes
quiénes somos
proyecto iuvenes
metodología
cómo hacerlo
sede diocesana
equipo diocesano
contactar
campaña anual
actividades
objetivos y lema
publicaciones
recursos iuvenes
materiales
logos e imágenes
formación de educadores
evangelio
servicios para los grupos
iuvenes ofrece...
escuela de educadores
albergue segart
informatot
web
últimas modificaciones
encuestas

La puerta del evangelio...

Felices los pobres

Nos ocupamos de la primera bienaventuranza. Vamos a ver cómo es distinta de las otras. Es en realidad, la puerta del Evangelio. De nuestra actitud ante ella depende el aprovechar o no el Evangelio, el sentir o no la bendición de Dios, Lo haremos comparándola con las otras, pero cambiando de versión: nos vamos a Lucas, el Tercer Evangelio, por lo que nos interesa: más breve y más claro.

El texto, el mismo casi que en Mt, lo encontramos en Lc 6. Para enteramos, "recordemos" ante todo el contexto. Desde Lc 1,2, nosotros, lectores del evangelio, ya sabemos quien es Jesús: el Mesías prometido, que ha nacido en Belén, de una mujer virgen, ha sido adorado por pastores y otros maleantes y reconocido por dos profetas (Simeón y Ana) más viejos que Matusalén. Este mismo es el que en la sinagoga de su pueblo (ver Lc 4), un día de sábado como otro cualquiera, despertó de golpe a todos los que escuchaban el Sermón de la sinagoga anunciando el cumplimiento "hoy", aquí, ahora, en su persona, de la Escritura, de la Profecía del Señor. Pero sus paisanos, aunque oían, no fueron capaces de ver en Él más que al hijo del carpintero y lo rechazaron con bastante mala educación. Por último, muy cerca ya de nuestro texto (ver Lc 5) se dedica Él mismo a captar adeptos, a proponer su mensaje y su persona a quienes quieran colaborar con El. A éstos, a quienes llama discípulos es a quienes propone este mensaje.

Veamos ahora el texto un poco más de cerca a ver qué está diciendo el Señor en realidad:
Lc 6,20
Primero, nos fijamos, vemos cómo está hecho el texto: dos partes (bendiciones y maldiciones) que son paralelas (mismos elementos).

20 Y él, alzando los ojos hacia sus discípulos, decía:
"BIENAVENTURADOS LOS POBRES, PORQUE VUESTRO ES EL REINO DE DIOS.
21 Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados.
Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis.
22 Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre. `Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas.
24 "PERO ¡AY DE VOSOTROS, LOS RICOS', PORQUE HABÉIS RECIBIDO VUESTRO CONSUELO.
25 ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre.
¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción y llanto.
26 ¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas.

Esto significa relación entre los
elementos. Que para entenderlos, hay que ponerlos juntos...

Unas explicaciones...

Lo que hace Jesús, según vemos por cómo está hecho el texto, es distinguir. Hay actitudes, acciones, situaciones más fundamentales que otras.

Para algunos de los "felicitados" por Jesús pasar de una situación a otra es sólo cuestión de tiempo (verbos en futuro: serán ... ). Así llegará un día en que nadie pasará hambre, nadie llorará porque el compromiso de Dios con ellos se hace realidad cuando Él en Jesús suscita, anima personas, organizaciones, cristianas o no, cambia corazones para que solucionen este grave problema de la humanidad. Nosotros conocemos parte de lo que se hace, pero son muchos más los detalles, la entrega y el compromiso de tantos voluntarios anónimos a quienes el Señor ha tocado el corazón, quizá sin que ellos lo hayan sabido, y así también les da fuerzas para que no desmayen en su labor. Ése es el camino ético porque el optamos...

Para otros, sin embargo, es necesario ELEGIR. La bendición/ maldición que afecta a pobres y ricos es la única que está en presente (verbos en presente), es decir, se cumple inmediatamente: Dichosos los pobres porque vuestro es (YA) el Reino de Dios y desgraciados los ricos porque YA tenéis vuestro consuelo, todo lo que recibiréis de Dios es esto. Este detalle nos pone en buen camino para entender a Jesús. Según Él, pobres benditos de cuya parte está Dios y ricos desgraciados no se diferencian por el dinero que tengan (aunque, claro, siempre es más fácil a un pobre rico ser pobre pobre que a un rico pobre; el dinero tira mucho) sino por la actitud de su corazón.
El pobre es aquel que reconoce sus valores y sus limitaciones, su necesidad de los demás, y haciéndolo se fía de Dios, pone su confianza en Él. El rico en cambio se cree que es el no va más, por lo que es y tiene, y cree no necesitar de nadie, al contrario, que todos necesitan de él. La Biblia les llama "tontos", "necios" (ver el Salmo 1) porque más tarde o más temprano descubren que están solos y lo pasan fatal,

La puerta del Evangelio es esta elección que se nos presenta: o reconocer y aceptar nuestra pobreza y fiarnos de Dios, sabiendo que no estamos solos, que hay una Presencia en nuestra vida que jamás nos abandona o creernos ricos y autosuficientes.

Nuestra pobreza es así siempre riqueza, posibilidad, apertura porque hagamos lo que hagamos siempre hay Alguien que sonríe, que nos mira con afecto y amor, que nos apoyat que nos comprende

y esto nos ayuda para poder hacer nosotros lo mismo con los demás que lo necesitan. De este modo la pobreza se convierte en la riqueza compartida de Dios.

El compromiso...

Así pues, el Dios que se compromete nos pide comprometernos, elegir la FELICIDAD ya desde este momento, digan lo que digan de nosotros. Seguro que ya hemos experimentado que siempre que tomamos partido, algunos hablan mal de nosotros y nos critican. Pero los que jamás se mojan no saben qué es ser feliz y qué es compartir de verdad con los demás. Y Dios se ha mojado y hasta el fondo en nuestra vida de hombres, para que nosotros le perdamos el miedo al agua del compromiso y del quedar en evidencia.
El que lo hace conoce desde ya mismo lo que es el Reino de Dios, el mundo que Dios quiere y no cesa de proponernos, la verdadera felicidad, la vida eterna que comienza ahora.

Para replexionar...

La primera cuestión es, sin duda, leerse todo esto y ver qué cuestiones me suscita.. qué dudas me quedan... qué ideas me espantan o me chocan más... El Evangelio nunca deja indiferente. Si nos quedamos igual es que no han sabido anunciárnoslo.

Visto todo esto y pensado, ¿qué propuesta Jesús me hace a mí, y desde mi respuesta a mi grupo?
En otras palabras pero con la misma pregunta ¿por dónde debo empezar en mi decisión de seguir a Jesús?
¿qué he de tener claro siempre?
¿dónde debo volver cuando me pierda?

Lo que propone Jesús, ¿es una locura? ¿es posible llevarlo a la práctica? Si no te aclaras, busca testimonios. Pregunta cómo otros viven el Evangelio. Puedes replantear tranquilamente las preguntas del tema anterior, a ver cómo las ves ahora.

La primera de las bienaventuranzas marca, desde Jesús, el modo de la intervención de Dios entre nosotros. Él está de nuestro lado... ¿Lo percibimos? ¿Cómo? ¿En qué signos o mediaciones?

Creer en el Evangelio, dicen las Bienaventuranzas, es, ante todo, sentirse dichoso ... atisbar dónde puede estar la felicidad... encontrarse bien de repente consigo mismo y no saber la razón. Y es que hay alguien que nos mira, siempre, con amor. ¿Te has sentido o te sientes así o parecido?

La primera bienaventuranza pide una decisión: reconocer o no, reconciliamos o no con lo que somos, aceptamos a nosotros mismos, no esperarlo todo de nuestra capacidad o nuestras fuerzas... ¿Cómo lo llevas esto de claro? ¿Hacia donde te vas decidiendo?

Las demás son un proyecto. construir el Reinado de Dios ? Hacer con los demás cómo vemos y sentimos que el Señor hace con nosotros... ¿Qué opinas? ¿Cómo lo llevas, en tu grupo?

sede@iuvenes.org      C/ Pablo Meléndez, 13   C.P. 46007 Valencia   Tf. 96 378 85 54 horario de 16.30 a 20.30 Lu, Mi y Vi
Páginas hospedadas por Espaweb