"Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas: en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo". En la plenitud de los tiempos, Dios en Persona viene a hablar de sí al hombre y a mostrarle el camino por el cual es posible alcanzarlo. Con Jesucristo Dios no sólo habla al hombre, sino que lo busca.
Con la Encarnación, Dios se ha introducido en la historia del hombre. La eternidad ha entrado en el tiempo. Con Cristo el "tiempo de Dios" se ha introducido en el tiempo del hombre. Por esto la historia queda dividida en dos troncos: antes y después de Cristo.
"Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna".
Ante tan gran derroche de amor, ¿qué debemos hacer? sólo podemos ser agradecidos, celebrar y conmemorar la suerte que tenemos con nuestro Dios.
La Navidad es un tiempo propicio para agradecer a Dios todo lo que ha hecho y hace por nosotros. Un tiempo para que, dejando los sentimentalismos baratos que nos quieren vender, seamos capaces de agradecer de corazón a todos los que nos rodean el bien y el amor que de ellos recibimos. Un agradecimiento, que si es sincero, se convertirá en compromiso para superar lo que nos separa y multiplicar lo que nos une.
Días de alabanza y de acción de gracias, sobre todo por el don de la encarnación del Hijo de Dios y de la redención realizada por él.
¡Nuestro Dios se ha hecho persona! Uno de nosotros, esta es la gran noticia que hay que celebrar.
Desde la pobreza, desde la pequeñez, desde un pesebre... Jesús comienza su historia... nuestra historia. Que, ¿te apuntas a ser agradecido al amor de Dios? Si es así. Feliz esta y toda Navidad.