La Iglesia tiene como misión anunciar el evangelio, la buena nueva de Jesús que hace vivir a los hombres los sacramentos, especialmente el del bautismo.
La Iglesia habla, por medio de sus ministros, de sus representantes, para anunciar y recordar a los hombres las enseñanzas de Jesús y ayudarles a recapacitar y profundizar en ellas; pero muchas veces, damos más importancia a las palabras de la Iglesia que a su acción.
En realidad la Iglesia ante todo ACTÚA y al reflexionar sobre esa acción, explica el valor y la verdad que tiene la misma. Bautiza a los hombres para que se sientan unidos a Jesús y amados por Dios y así, se conviertan en testigos de su amor con la fuerza del Espíritu Santo.
En este acto del bautismo, la iglesia propone el Credo para que los bautizados reconozcan juntos ese gran tesoro del que participan. El credo nos guía a descubrir cuál es el camino iniciado en el bautismo.
En el transcurso se este sacramento de iniciación el sacerdote resume la fe de la Iglesia en tres preguntas:
* ¿Crees en el Padre?
* ¿Crees en Jesucristo?
* ¿Crees en el Espíritu Santo?
Estas preguntas equivalen a las cuestiones que planteaba Jesús a las personas con las que se encontró en los caminos de Palestina: "Para vosotros, ¿Quién soy yo?". Y al cuestionarnos, Dios viene a nuestro encuentro proponiéndonos un camino e invitándonos a seguirle.
Por todo ello, el Credo propone la aceptación de un compromiso:
SER TESTIGO
DAR TESTIMONIO