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Oraciones variadas sobre la figura de JesúsETERNA JUVENTUDJesús:
La Buena Noticia tiene una permanente juventud
porque refleja tu joven corazón del que nació.
Hay una edad de la que no nos diste ejemplo, la vejez,
porque segaron tu vida recién salido de la juventud.
Pero todos, incluso los mayores, necesitamos ser jóvenes;
y por eso Tú eres ideal sin exclusión de edades.
Fuiste siempre joven, pero no infantil, durante tu vida terrena.
Ya de Niño, recién estrenada la mayoría de edad, sabes tu objetivo:
"¿No sabíais que Yo debo estar en las cosas de mi Padre?"
En Nazaret te ganas el pan ayudando a José en el taller,
enseñándonos a trabajar mientras podamos y haciendo el bien.
Pero sobre todo, Jesús, fuiste joven por actitud.
Tú anunciaste una novedad Nueva que nunca envejece,
que tiene la misma frescura que cuando salió de tus labios.
Solo necesitamos inculturarla en la vida nueva de cada día
para que siga siendo levadura que eleve la masa.
Por cualquier página que abramos tu Evangelio,
nos suena a novedad juvenil tu mensaje.
La contraposición del monte: "Pero yo os digo,
es la nueva ley que deja vieja a la antigua".
Las bienaventuranzas rezuman frescor por sus cuatro costados
frente a un mundo envejecido en el tener y desear.
Pero especialmente joven es tu mandamiento nuevo,
porque nada hay más vital que el auténtico amor.
Haz que no sea nuevo tu mandamiento porque no lo hemos estrenado,
sino porque le sacamos brillo cada día constantemente.
Haz que arranquemos hoy la exclamación ¡Mirad cómo se aman!
que suscitaba la joven comunidad de la primera hora.
Tu Evangelio es siempre joven porque abrió la Alianza nueva,
que sustituyó la antigua Alianza con su ímpetu renovador.
El viejo pacto de Dios con su Pueblo
lo conviertes en el Nuevo Testamento de Dios con sus hijos.
Nada hay más joven que esa invocación del Hijo ¡Abba!, Papá,
con que nos enseñas a dirigirnos al Padre del cielo.
Que no envejezca en nuestros labios nunca el Padrenuestro,
que tenga siempre la novedad con que salió de los tuyos.
Y sobre todo, haz que vivamos sin esclerosis
la filiación divina de sentirnos y ser hijos de Dios
y la fraternidad humana de ser y sentirnos todos hermanos.
Jesús, Tú que no solo fuiste siempre joven en aquel tiempo,
sino que lo sigues siendo en tu juvenil eternidad,
inyéctanos juventud evangélica para renovar la Iglesia y el mundo.
RAFAEL DE ANDRÉS Cristo lo es todoCristo lo es todo para nosotros
Si deseas sanar y curar tus heridas,
Él es el médico.
Si estás hirviendo a causa de la fiebre,
Él es la fuente que te refresca.
Si andas oprimido por el peso de tus culpas, Él es la justicia.
Si tienes necesidad de ayuda,
Él es la fuerza.
Si tienes miedo a la muerte, Él es la vida.
Si deseas el cielo, Él es el único camino.
Si huyes de las tinieblas, Él es la luz.
Si buscas comida, Él es el alimento.
Gustad y ved qué bueno es el Señor;
dichoso el hombre que se acoge a Él.
(San Ambrosio) Padre me pongo en tus manosPadre:
me pongo en tus manos.
Haz de mí lo que quieras.
Sea lo que sea,
te doy las gracias.
Estoy dispuesto a todo.
Lo acepto todo,
con tal que tu plan vaya adelante
en toda la humanidad y en mí.
Ilumina mi vida con la luz de Jesús.
No vino a ser servido,
vino a servir.
Que mi vida sea como la de El:
servir.
Grano de trigo
que muere en el surco del mundo.
Que sea así de verdad, Padre.
Te confío mi vida.
Te la doy.
Condúceme.
Envíame aquel Espíritu
que movía a Jesús.
Me pongo en tus manos,
enteramente, sin reservas,
con una confianza absoluta
porque Tú eres...
MI PADRE.
C. Foucault Señor JesúsMi Fuerza y mi Fracaso eres tú.
Mi Herencia y mi Pobreza.
Tú mi Justicia, Jesús.
Mi Guerra y mi Paz.
¡Mi libre Libertad!
Mi Muerte y Vida, Tú.
Palabra de mis gritos,
Silencio de mi espera,
Testigo de mis sueños,
¡Cruz de mi cruz!
Causa de mi amargura,
Perdón de mi egoísmo,
Crimen de mi proceso,
Juez de mi pobre llanto,
Razón de mi Esperanza, ¡Tú!
Mi Tierra Prometida eres Tú...
La Pascua de mi Pascua
¡Nuestra Gloria por siempre,
Señor Jesús!
P. Casaldáliga Era generalmente querido,
hasta el día en que empezó su misión.
Era querido por todos.
Los camaradas, los amigos, los compañeros, las autoridades,
los ciudadanos,
su padre y su madre.
Todos encontraban su vida muy bien,
hasta el día en que empezó su misión.
Los camaradas encontraban que era un buen camarada.
Los amigos un buen amigo,
los compañeros un buen compañero,
en nada orgulloso.
Los ciudadanos encontraban que era un buen ciudadano,
hasta el día en que se reveló como otro ciudadano,
como fundador, como ciudadano de otra ciudad.
Las autoridades encontraban que estaba todo muy bien,
hasta el día en que empezó su misión.
Las autoridades pensaban que era un hombre de orden,
un joven tranquilo,
un joven con la cabeza bien sentada,
fácil de gobernar,
y que daba al Cesar lo que era del Cesar.
Hasta el día en que empezó el desorden.
Introdujo el desorden,
el más grande desorden que haya existido en el mundo,
que haya existido jamás en el mundo.
El más grande orden que haya existido en el mundo,
el único orden
que haya existido jamás en el mundo.
Hasta el día en que comenzó a dar a Dios lo que es de Dios.
Charles Peguy Para mi Cristo es:
amor para ser amado,
camino para ser recorrido,
verdad para ser dada,
luz para ser encendida,
vida para ser vivida,
fuerza para entregarse
en servicio a los pobres
M. Teresa de Calcuta SIMÓN PEDROUn diálogo tomado del Evangelio:
"Y vosotros", preguntó Jesús, "¿quién
decís que soy Yo?".
Tomando la palabra Simón Pedro, respondió:
"Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".
Y Jesús le dijo: "¡Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los Cielos!".
Un diálogo de nuestros días:
Jesús: "Y tú ¿quién dices que soy Yo?
Cristiano: "Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo".
Jesús: "Muy bien respondido. Pero ¡qué pena que lo hayas aprendido de la carne y de la sangre y no te lo haya revelado mi padre que está en los cielos...!".
Cristiano: "Tienes razón, Señor. He sido engañado. Alguien me dio la respuesta antes de que tu Padre de los cielos tuviera tiempo de hablar. Y me maravilla la sabiduría que demostraste al no decir nada a Simón y al dejar que tu Padre hablara primero".
Anthony De Mello (El canto del pájaro) Te rogamos, Señor,
que seas nuestra ayuda y protección:
Salva a los atribulados,
compadécete de los humildes,
levanta a los caídos,
muéstrate a los necesitados,
cura a los enfermos,
vuelve a los extraviados a tu pueblo,
alimenta a los hambrientos,
redime a nuestros cautivos,
da salud a los débiles,
consuela a los pusilánimes;
conozcan todas las naciones
que Tú eres el solo Dios,
y Jesucristo tu siervo,
y nosotros tu pueblo y ovejas de tu rebaño.
No tengas en cuenta todo pecado
de tus siervos y siervas,
sino purifícanos con la purificación
de tu verdad
y endereza nuestros pasos en santidad
de corazón,
para caminar y hacer lo aceptable
y agradable
delante de Ti.
Sí, Señor, muestra tu faz sobre nosotros
para el bien en la paz,
para ser protegidos por tu poderosa mano,
y libéranos de todo pecado tu brazo excelso,
y de cuantos nos aborrecen sin motivo.
Danos concordia y paz a nosotros
y a todos los que habitan sobre la tierra,
como se la diste a nuestros padres
que te invocaron santamente
en fe y verdad ".
( S. Clemente, Primera carta a los Corintios) "Te alabamos, Padre santo,
porque eres grande
y porque hiciste todas las cosa
con sabiduría y amor.
A imagen tuya hiciste al hombre
y le encomendaste el universo entero
para, sirviéndote solo a ti, su Creador,
dominara todo lo creado.
Y cuando por desobediencia perdió tu amistad,
no lo abandonaste al poder de la muerte,
sino que, compadecido,
tendiste la mano a todos,
para que te encuentre el que te busca.
Reiteraste, además, tu alianza a los hombres;
por los profetas
los fuiste llevando
con la esperanza de salvación.
Y tanto amaste al mundo, Padre santo,
que, al cumplirse la plenitud de los tiempos,
nos enviaste como salvador a tu único Hijo.
El cual se encarnó por obra del Espíritu Santo,
nació de María la Virgen,
y así compartió en todo
nuestra condición humana
menos en el pecado;
anunció la salvación a los pobres,
la liberación a los oprimidos
y a los afligidos el consuelo.
Para cumplir tus designios,
Él mismo se entregó a la muerte,
y, resucitando, destruyó a la muerte
y nos dio nueva vida.
Y porque no vivamos ya
para nosotros mismos,
sino para Él,, que por nosotros
murió y resucitó,
envió, Padre, al Espíritu Santo
como primicia parta los creyentes,
a fin de santificar todas las cosas,
llevando a plenitud su obra en el mundo".
(Plegaria Eucarística IV, Transición)
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