"En aquel tiempo se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los letrados murmuraban entre ellos: -Ese acoge a los pecadores y come con ellos.
Jesús les dijo esta parábola:
-Un hombre tenía dos hijos: el menor de ellos dijo a su padre: -Padre, dame la parte que me toca de la fortuna. El padre les repartió los bienes".
Exigir la herencia es un acto más ofensivo de lo que parece: supone rechazar el hogar, traicionar los valores de la familia.
¿Reconozco a Dios como Padre? ¿En que se nota que pertenezco a su familia?
¿Qué cosas le exijo a Dios?
¿En que cosas discrepo de lo que dice Dios Padre?
¿Uso bien la libertad de la que me ha dotado mi Dios?
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.
Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país, que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.
Sólo cuando tenga el coraje de profundizar lo que significa dejar el hogar, podré entender de verdad lo que es volver a el.
¿En que otros países voy buscando el amor incondicional y gratuito?
¿Cómo estoy administrando la vida que Dios me ha concedido? ¿La derrocho?
¿Cómo valoro que Dios me ame tanto que me da libertad para dejar el hogar?
Recapacitando entonces se dijo:
-¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre! Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros".
Recordad mi condición de hijo de Dios, me hace ver lo indigno que soy de ese título y el pecado que me aleja de esa condición.
¿En que situaciones no he actuado como hijo de Dios?
¿Quiero recuperar mi condición de hijo de Dios o me conformo con ser un jornalero?
El no reconocerme como hijo, me hace olvidar que soy hermano. ¿Cuáles son mis faltas de obra o omisión con mis hermanos?
Se puso en camino adonde estaba su padre: cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo.
Su hijo le dijo: -Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo.
Pero el padre dijo a sus criados: -Sacad en seguida el mejor traje, y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete; porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado.
Y empezaron el banquete.
¿Qué es lo que pienso decirle a mi Padre al regresar al hogar?
¿Qué estoy dispuesto a hacer para demostrar mi arrepentimiento? ¿Cómo voy a agradecerle su perdón?
Su hijo mayor estaba en el campo.
Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba.
Este le contestó: -Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud.
El se indigno y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo.
Y él replicó a su padre:
-Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dada un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado.
El padre le dijo: -Hijo, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido, estaba perdido, y lo hemos encontrado."
Alegría y resentimiento no pueden coexistir
Estoy en el hogar del Padre, pero ¿tengo algo que reprocharle?
¿Qué es lo que más me cuesta perdonar?
¿Cuáles son las alegrías que no he sabido compartir?