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El cuento de la abuela (de la abuela de Jesús)

El cuento de la abuela

Cuando se acercan los días de Navidad y queremos celebrar el pasado, es bueno pararse un poco junto al hogar y escuchar el cuento de la abuela. No se trata de la abuelita de caperucita, sino de la misma abuela que lo fue de Jesús. Bueno la abuela de la bisabuela de la tatarabuela, pero siempre en línea directa de los antepasados de Jesús.
Es el relato de Rut, aquella joven viuda que fiel a su suegra abandonó su patria y su futuro para abrirse camino en pos de la fidelidad y agradecimiento por la madre de su primer amor. La siguió desde tierra extranjera a la propia ciudad de Belén, apenas un villorrio antes de que de él saliera el más ilustre de los reyes, su bisnieto David.
Pobres y desconsoladas llegaron las dos mujeres, suegra y nuera, a la que siendo casa del pan había pasado unos años de carestía, que las había unido en un destino común nacido en clave de amor. Unidas permanecen en la aflicción y juntas abordan un futuro incierto hasta que otra vez el amor de un hombre rico por la más joven devuelve la alegría a la casa en la que no había pan..
Bastaron unas miradas curiosas, después un interés cada vez mayor por conocer a la joven, para crear un clima cálido allí junto a la era y descubrir la intimidad del amor. Un amor pudoroso y limpio, con constantes momentos de sorpresa y admiración por un respeto mutuo que no impidió la declaración más osada y que se coló de rondón en el corazón del hombre rico.
Este era Booz, el terrateniente de Belén que podía asegurar a Rut que en su casa ya nunca más faltaría el pan. La cosa se puso difícil pues había un tercero de por medio que podía echar al traste este amor, pero no pudo vencer a Booz el tal fulano que pensaba más bien en sus intereses que no en la generosidad y aprecio por la belleza interior que ofrecía la joven viuda.
Todo se resolvió en la puerta de la ciudad con presencia de los ancianos que reunidos en sesión de urgencia resuelven en favor de Booz y según el querer de Rut. El prometido le quitará la sandalia al que según la ley tenía el derecho prioritario y así mediante este rito de la sandalia se celebra la boda de la que engendró al abuelo de David.
Hubo que esperar durante muchos siglos para que un hijo de David, bisnieto de Rut, sorprendiese de nuevo a los habitantes de Belén y comenzase allí una historia que nos hace apreciar cada vez más aquel amor candoroso que rezuma el cuento de su abuela.
¿Por qué no nos dejamos llevar por ese ritmo y encanto que sugieren los textos sagrados cuando nos relatan cosas tan importantes como el nacimiento del amor? Para ello es bueno hacerse como niños y escuchar sin prejuicios lo que nos cuenta la Biblia sobre la historia del Niño Jesús.


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