- Revisar nuestra relación con Dios
¿UN DIOS QUE PASA DE LARGO?
Vamos a hacer una pequeña revisión de cómo está siendo nuestra relación con Dios. Puede ser un buen momento para revisar cómo es el Dios en quien creemos y como vivimos esto que creemos.
Podemos leer el texto del libro de Job:
"¡Quién me diera volver a los viejos días
cuando Dios velaba sobre mí,
cuando su lámpara brillaba encima de mi cabeza
y a su luz cruzaba las tinieblas!
Aquello días de mi otoño,
cuando Dios era un íntimo en mi tienda,
el Todopoderoso estaba conmigo
y me rodeaban mis hijos" (Jb 29,2-5)
Job siente lejos a Dios, pero antes lo sentía muy cercano. Antes tenía a alguien que se preocupaba (velaba), le orientaba (su lámpara brillaba)... pero ahora ya no es así, y lo vive como una pérdida.
Este sentimiento es muy común, muchas persona pueden tener la impresión de que Dios ha abandonado sus vidas y no ha dejado señas.
Pongamosnos en el papel de Job: No hay peor desamparo que pensar que nadie vela sobre nosotros ni nos espera con la luz encendida, y que aquel a quien un día tratamos como a un amigo pasa ahora delante de nuestra tienda sin que podamos seguir su rastro. Podemos caer en una especie de amnesia que va borrando de nuestra memoria las "noticias de Dios" y nos va debilitando el recuerdo de los momentos de nuestra vida en los que Él era "un íntimo en nuestra tienda". Y llega apoderarse de nosotros el convencimiento escéptico de que las promesas en las que un día apoyamos nuestra esperanza no son más que sueños felices y que más vale que nos instalemos en un presente plano, sin pedirle más a la existencia.
Nuestra vida va cambiando, evolucionando y de la misma forma debe evolucionar nuestra relación con Dios.
- ¿Qué significado tiene en nuestra vida el texto de Job?
- ¿En qué momentos de nuestra vida hemos sentido a Dios como "un íntimo en nuestra tienda"?
- ¿En qué momentos de nuestra vida hemos dejado de tener "noticias de Dios"?¿Qué hemos sentido?
- ¿Cómo hemos retornado y hemos descubierto de nuevo a Dios?
Dios sigue ahí llamándonos, tenemos que despertar del letargo, y ponernos en alerta ante la noticia gozosa de que el Dios lejanísimo a quién creíamos "en paseo galáctico", planta su tienda junto a la nuestra, se hace como un hombre cualquiera y llama a nuestra puerta para cenar en nuestra mesa. y ello no es un sueño feliz.
NUESTRO CARNET DE "PROFUNDA" IDENTIDAD
Seguramente todos llevamos encima nuestro carnet de identidad en el que constan nuestro nombre y apellidos, sexo, nacionalidad, estado civil y profesión. Nuestro carnet de identidad dice algo de nosotros, pero no dice ni lo más verdadero, ni lo más profundo de nosotros mismos. Sólo expresa nuestra apariencia, no nuestra auténtica personalidad.
El hecho de que Dios decida acampar entre nosotros requiere un análisis profundo de nosotros mismos, que será elemento necesario para el cambio.
Vamos a analizar:
- Aquello que pretendemos aparentar
- Los roles y las funciones que desempeñamos en nuestra vida
- Nuestra costumbres
- Nuestras desesperanzas y angustias
- Nuestras indiferencias
- Nuestros endurecimientos de corazón
- Nuestras incomunicaciones con los demás
Para ello, utilizamos cada uno una hoja o cartulina para responder a lo anterior diseñando el carnet de identidad de nuestro interior.
DIOS BUSCA CASA: URGE RECIBIR OFERTAS
Es una posibilidad asombrosa, ésta de que ande Dios en busca de techo, que sea tan parecido a esos millares de hombres que duermen a la intemperie, y que esté esperando nuestra puerta, por si le ofrecemos un rincón acogedor y caliente.
"Los suyos no le recibieron", dice Juan en el prólogo de su evangelio. "No hubo para ellos sitio en la posada", constata Lucas en su narración del nacimiento. Y esas negativas que nos estremecen, pueden hacer nacer en nosotros un deseo acuciante de comportarnos de otra manera y de abrir nuestras puertas para que entre ese huésped que ha venido a vivir entre nosotros.
- ¿Qué hemos de cambiar en nuestra vida para que Dios pueda alojarse en nosotros?
- ¿Qué cambios hemos de realizar en nuestro grupo para que se convierta en lugar de acogida para Dios?
- ¿A quién nos pide Dios que acojamos en nuestra casa? ¿Qué comportamientos concretos hemos de realizar?