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Vigilia de Adviento: Un espacio, un tiempo, un camino, un corazón creyente para esperar al Señor

Introducción

¡Esperar! Parece que estamos destinados a esperar. De grado o por fuerza, siempre estamos esperando. Esperando conseguir o esperando evitar. Esperando certezas o esperando interrogantes, esperando lo necesario o esperando lo superfluo.
Siempre es también distinto el objeto de nuestra espera. Muchas, demasiadas veces, esperamos cosas, en ocasiones esperamos "algo" ... "Algo", como muy indefinido. "Algo", sin embargo, como muy ...necesario.
Esperar es signo de pobreza. Significa no tener. O no tener lo suficiente. y es que nuestro corazón es por sí un vacío. Como un vacío insaciable..
Tu esperanza se verá colmada si espera en ese Alguien que viene y está viniendo siempre...Cantemos con los primeros cristianos: ¡Ven Señor Jesús!

Invocación al Espíritu

Ven Espíritu de Dios, sobre mí,
me abro a tu presencia,
cambiarás mi corazón.

Toca mi debilidad.
Toma todo lo que soy.
Pongo mi vida en tus manos y mi fe.
Poco a poco llegarás a inundarme de tu Luz.
Tú cambiarás mi pasado, cantaré

Quiero ser signo de paz,
quiero compartir mi ser,
yo necesito tu fuerza, tu valor.
Quiero proclamarte a Tí,
ser testigo de tu amor,
entra y transforma mi vida.
!Ven a mí!.

Encontrar un tiempo y un espacio para Dios

Presentación del símbolo y del gesto

Tenemos nuestras agendas atiborradas de compromisos. A tal hora, tal cosa. Tal día, tal otra. el mes que viene, esto. Para el próximo año, lo otro. Tenemos todo el tiempo cogido, de tal suerte que ¡hasta de las vacaciones volvemos cansadísimos! No tengo tiempo para escuchar al niño ni al viejo. ni al solo y deprimido. Ni siquiera los esposos tienen tiempo para dedicárselo entre sí. Todos tenemos muchas cosas por hacer. Todos hemos perdido el sublime arte de "perder el tiempo". De perderlo ...amando. Simplemente...amando.

¿Qué cosas te impiden el acercarte con plenitud a Dios? ¿En qué cosas “pierdes el tiempo"? ¿En qué cosas ocupamos nuestro interior que nos impiden “estar en las cosas de El” ?

Un corazón pobre para encontrarlo

Lectura de Lc 1, 1-4


Cuento: La casa de Dios

Un joven se puso a buscar la casa donde vivía Dios. La buscó por todas parte, por los sitios más recónditos y apartados. Interrogaba a todos y a todo lo que se cruzaba en su camino. Cuando preguntaba a los pájaros, estos le respondían con sus mejores cantos. Si lo hacía a las flores del campo, contestaban lanzando su fragancia a los vientos. Si les preguntaba a los animales, estos daban brincos y saltos de alegría. Incluso llego a preguntarle al mar, que le respondió con una suave brisa marina. No había duda de que sabían de Dios, pero no encontraba su casa para poder estar con él. Preguntó a los hombres y mujeres que encontró por el camino y le hablaron maravillas de Él. Pero de su casa nada. Hasta que le pregunto a un hombre que le respondió lo siguiente:
- Si quieres encontrar su casa, vente conmigo y la descubrirás.
Aquel hombre le llevó hasta una aldea cercana, donde el hambre amenazaba a todos sus habitantes. El hombre le dijo que se desprendiera de todo lo que tuviera de comer y de valor, y lo compartiera con aquellas gentes. El joven, contrariado, le dijo:
- ¿y eso qué tiene que ver con encontrar a Dios?
Si les doy todo lo que tengo, me quedaré sin nada.
Y aquel hombre le respondió:
- Cuando tu corazón este desapegado de todo, y no te importe quedarte sin nada, descubrirás donde vive Dios.
El joven comenzó a compartir todo lo que tenía con aquellos necesitados, y mientras lo hacía, comenzó a sentirse bien, más lleno que nunca. Empezó a entender por qué brincaban los animales o las flores lanzaban al viento su aroma: Todos hablaban maravillas de Dios. La casa de Dios estaba dentro de su corazón. Lo que buscaba por fuera lo tenía dentro. Ahora se había creado el espacio suficiente para que Dios pudiera vivir en su interior.

¿Cómo quiere encontrarte Dios cuándo llegue? ¿En la cocina en zapatillas, o vestid@ con traje de gala?¿Hacia dónde debes de caminar para volver a lo sencillo, a lo pobre, a lo humilde?¿Qué transformación de tu vida puede estar pidiendo Dios que realices en este Adviento?

Momento de compartir y final

Canto: Yo no soy nada

Yo no soy nada y del polvo nací,
pero Tú me amas y naciste por mí.
Ante la cruz sólo puedo exclamar:
Tuyo soy, tuyo soy.

toma mis manos, te pido
toma mis labios, te amo
toma mi vida, oh padre tuyo soy, tuyo soy

Cuando de rodillas yo te miro Jesús,
veo tu grandeza y mi pequeñez.
¿Que puedo darte yo?. Sólo mi ser.
Tuyo soy, tuyo soy.


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