Materiales Iuvenes

Iglesia - comunidad - familia de Dios

Objetivos

- Descubrir que la experiencia cristiana es comunitaria
- Profundizar en el valor de nuestros grupos como comunidad cristiana y cómo iglesia

Introducción

"Los que aceptaron sus palabras se bautizaron y aquel día se les agregaron unos tres mil" (Hch.2,41). La conversión supone para los primeros cristianos "entrar en la comunidad". Muchos sienten la necesidad de convivencia, de tarea común.

Sin embargo, la realidad de la vida se contradice con este la actitud de las primeras comunidades cristianas ya que se produce un aislamiento en medio de un vivir masificado, se entiende la fe como algo individual, "mío a solas con Dios", existe indiferencia, incomunicación, soledad acompañada, incomprensión, ruptura de la convivencia, individualismo egoísta erigido como norma de conducta...Creemos en "nuestro Dios ", "sólo nuestro ".

La experiencia de la vida cristiana de mucha gente, también está marcada por un signo individualista. Cada uno va a resolver "su problema con Dios, sin darse cuenta del sentido comunitario de la fe".

La historia es testigo de que la realidad de Pentecostés, unió a personas de diversos pueblos y distintas lenguas, pero ha ido generando a lo largo del tiempo una gran desunión entre los que se llaman cristianos.

* ¿Es posible una experiencia de vida cristiana sin comunidad?

* ¿Cómo expresar esa vida? ¿Cómo tener una experiencia auténtica de vida comunitaria?

* ¿Cuáles serían los elementos fundamentales de comunidad?

* ¿Cómo iniciarnos en una vida de fraternidad cristiana?

Dinámica - Ver - Vida

- Revisar el nivel de fraternidad de mi grupo-Comunidad, desde un perspectiva positiva y estimuladora. Por ej. comentando juntos la descripción evangélica de la Comunidad cristiana.

- Valorar, dentro de mi escala personal de valores, el trabajar por la unión, la fraternidad y la comunión.

- Dialogar y fundamentar en todos, los motivos que tenemos para trabajar porque exista un espacio comunitario donde se posibilite la vivencia de los valores del reino (La nueva Civilización).

- Hacer una distinción práctica entre la tarea específica de la Comunidad Cristiana y el trabajo común con otros hombres por una sociedad más solidaria y justa.

- ¿En la sociedad de hoy, cuales serían los valores del Reino por lo que habría que trabajar con más ahínco?

- ¿Qué aporto yo a que sea una realidad la fraternidad humana, en el medio en que yo me muevo?.

Reflexión - Palabra

LA CONVIVENCIA HUMANA Y EL REINADO DE DIOS.

La necesidad de convivir: Para realizarnos y vivir como seres humanos necesitamos convivir con nuestros semejantes. Convivir significa "vivir con", junto a, salvar distancias, unirnos para comunicarnos en nuestras alegrías y en nuestras penas. Esta necesidad profunda que tenemos "los unos de los otros" es parte esencial de nuestro modo de ser hombres y mujeres.

Todo lo que nos sucede, bueno y malo, se humaniza cuando puede ser compartido.



EL REINO NOS PIDE UN CAMBIO DE VIDA.

Convivir necesidad y problema: Necesitamos convivir con los demás pero al mismo tiempo somos conscientes de que no es fácil una convivencia en la armonía y la paz. Los "otros" despiertan en nosotros dos sentimientos opuestos: amor y agresividad. Y estas dos fuerzas van actuando en nuestras relaciones, e influyen en nuestra convivencia. Hasta el punto de que podemos afirmar que convivir en el respeto, convivir en el amor mutuo, es el gran problema de la humanidad a todos los niveles.

El gran pecado, deshacerse del hermano:( Gen 4,1-16 ) La página bíblica de Caín y Abel se prolonga y actualiza, desgraciadamente, en cada momento de la historia humana. Cuando esto sucede, el egoísmo agresivo y destructor se impone al amor, la violencia a la armonía solidaria, la envidia a la alegría generosa por el bien de los otros. En definitiva,

*¿qué me impide formar comunidad, con estos amigos, grupo?
* Mirando en nuestro interior ¿ qué tipo de egoísmos y envidias me impiden crear comunidad ?
* ¿ Somos conscientes de nuestras flaquezas ?


..................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................


EL PLAN DE DIOS.

La fraternidad universal: Nuestro Dios quiere que su amor se extienda a la convivencia humana, a la vida social de su pueblo.
Por eso, como lo anuncian los profetas, el reinado de Dios supone la implantación de los derechos de los pobres y los débiles de este mundo, que son los que peor lo pasan. El texto de Is65, 17-24, nos habla de este proyecto de Dios sobre la existencia de los hombres. El gran proyecto de Dios es la fraternidad universal.
* A nivel personal ¿Tengo asumido el papel de testigo al que Dios me llama? ¿Estoy dispuesto a serlo ?


JESÚS ANUNCIA LO QUE ES EL REINADO DE DIOS.

Y fundamentalmente se basa en dos pilares:

a) Al reinado de Dios corresponde hacer justicia, eliminar las opresiones del poder, las diferencias que nacen de los egoísmos. El reinado de Dios deja al descubierto la preferencia de Dios por los pobres, los oprimidos, y sustituye el poder por el amor, la solidaridad y el servicio.

* ¿ En qué medida contribuyo a favorecer acciones de paz y de justicia ?

b) El reinado de Dios, que Jesús inaugura, no se presenta sólo como una superación de la miseria (Is.65, 17-24) sino también como la reconciliación profunda entre los hombres, que es capaz de vencer los egoísmos y las agresividades, en el amor, la justicia y la paz verdaderas (Is.11, 6-9).

* ¿ Soy capaz de perdonar y olvidar ?
* ¿ Puedo amar a quienes no están de acuerdo con mis ideales ?
* ¿ Adopto una actitud de reconciliación ante las agresividades y egoísmos que se presentan en mi vida ?
* ¿ Me acerco al sacramento de la reconciliación ?¿ De qué modo ?


Esta reconciliación se basa en unos valores nuevos que alimentan un modo, también nuevo, en nuestro convivir, y hacen posible y real la fraternidad que confesamos con la fe al proclamar que Dios es nuestro Padre común.


LA COMUNIDAD CRISTIANA DESDE LA PERSPECTIVA DEL REINO.

Los cristianos estamos llamados a tomar en serio no sólo el empeño personal de vivir las actitudes del Reino que proclaman las Bienaventuranzas, sino la tarea colectivo-eclesial de engendrar nuevas formas comunitarias en la sociedad donde esos valores sean vigentes.

En el centro del mensaje del Reino está la llamada de Jesús a una comunión filial con Dios-Padre, y vivir una realidad entre nosotros que brota de esa filiación: la fraternidad. Pero los cristianos sólo podemos comunicar este gran mensaje a los demás, si nuestro anuncio no se agota en "conceptos", si nosotros mismos vivimos en la realidad y la proyectamos en el mundo.


ASÍ NACE LA IGLESIA.

Así nace la comunidad de los creyentes en Jesucristo, que es la comunidad de los continuadores de la tarea comunidad, que nosotros llamamos iglesia, con la palabra "camino".

Porque ellos tienen conciencia de que deben seguir el camino, continuar lo iniciado por Jesucristo, el anunciar y realizar la gran esperanza del Reino. No tienen- no les ha dejado el Señor- una lista de "dogmas" que creer, ni un catálogo de normas que practicar, ni un organigrama que dice cómo estructurar la nueva comunidad. Tienen sólo su fe en Jesús de Nazaret, que para ellos es el Mesías, el realizador del Reino.

* ¿ Puedo o intento trasladar esta realidad de la primera comunidad de creyentes a mi vida?




EL CAMINO DE LA IGLESIA.

El gran pecado de los cristianos ha sido olvidar excesivamente que eran una comunión de hombres creyentes en Jesús, el Mesías, el Señor, una comunidad guiada por el Espíritu, que camina en el mundo con y entre los hombres cómo vanguardia del Reino, y es siempre más que la Iglesia, que los cristianos deben ser esforzados constructores del Reino, sin embargo, no gozan de ningún monopolio, ninguna exclusiva en esta tarea. El Reino es de todos y para todos. Los cristianos, si son fieles a su fe, deben sentirse personal y comunitariamente, constructores del Reino, pero no monopolizadores.

La creencia fundamental del cristiano es el Reino. Porque el Reino es Dios, es el absoluto amor, verdad, justicia, vida... en cada hombre y en la humanidad. Pero sabiendo claramente que muchos otros hombres - no cristianos- viven también para eso. Por más que a "eso" den otro hombre (o no le den ninguno).

La Iglesia debe ser servidora del Reino, no monopolizadora. La iglesia, si es fiel al camino de Jesús, será vanguardia anunciadora y constructora del Reino.

Los apóstoles, los primeros cristianos, creen que la Comunidad de los cristianos es una comunidad mesiánica, es decir, realizadora del Reino. Pero -y aquí está el núcleo de la cuestión-, realizadora del Reino según una práctica que se basa en su FE-ESPERANZA-AMOR referido a Jesucristo. Es de radical importancia que sepa valorar su camino propio de servicio del Reino. Por que valorar la Iglesia significa valorar la fe, la esperanza, el amor a Jesucristo. Significa valorar, vivir y luchar según el camino peculiar que el cristiano cree tener respecto a lo fundamental, que es siempre el Reino, aquel camino que se basa en la referencia a Jesucristo. Lo que queremos afirmar es:

La Iglesia realizará su camino según el Espíritu si se preocupa exigentemente por vivir hoy lo que significa creer en Jesucristo, celebrar el hecho -la alegría- de creer en Jesucristo lo que significa querer comunicar esto a otros hombres. Es un camino de libertad y de vida, es decir, de salvación.


DESCRIPCIÓN EVANGÉLICA DE LA COMUNIDAD.

El grupo de los discípulos tiene como característica, en primer lugar el amor de hermanos, luego la alegría, la sencillez y el dominio de sí (Gál. 5,22-23; Col. 3.12-13). Es el grupo donde ya no hay privilegios ni de raza ni de nación, ni de clase social ni de sexo (1Cor.12,13;Gál.3,28), donde toda barrera ha caído, toda hostilidad ha desaparecido, porque Jesucristo ha hecho la paz (Ef. 2,13-16).

Se crea así la comunidad donde no están unos arriba y otros abajo, sino donde todos son últimos y todos son primeros (Mt.19,30): son los hermanos con un sólo Padre, los servidores con un solo Señor, los discípulos con un solo Maestro, los pobres cuya riqueza y cuya seguridad es Dios mismo (Mt.6,19-21), donde no hay ni mío ni tuyo (Hch-4,32).

El grupo de la alegría completa (Jn.15,11.16-24) del afecto mutuo (Rm.12,10) del perdón fácil y continuo (Mt.18,21-22); donde no hay rivales ni partidismos, sino donde todos están unidos por el amor (Col,3,14) y la ayuda mutua (Mt.5,7); donde cada uno arrima el hombro a las cargas de los demás (Gal.6,2), las cualidades de cada uno se ponen al servicio de todos (1Cor.12,4-11; Ef.l4,11-13) y autoridad significa mayor servicio y nunca superioridad (Lc.22,26-27).

Además de la obra de Espíritu en cada uno, el grupo como tal ha de experimentar la presencia del Señor Jesús (2Cor. 13,5) y la acción de su Espíritu (Gál.3.5). Esta experiencia va dando profundidad a la fe, en un proceso parecido al de la convivencia de los Doce de Jesús, que los llevo a reconocerlo como Mesías e Hijo de Dios (Mt.16,16). Tiene que estar alimentada por el mensaje de Jesús, pues el grupo vive para seguirlo, confrontado con él las actitudes personales y comunitarias.

Sólo esta experiencia en la Oración común y en la Eucaristía mantienen la cohesión de la comunidad y da solución a las tensiones y dificultades que pueden surgir; ayudará también a recuperar a los vacilantes (Mt.18,12;Gál.6,1). Los bajos instintos que pueden retoñar, las rivalidades y partidismos no tienen más antídoto que el Espíritu de Dios (Gál.5,16), y misión del Espíritu es recordar e interpretar el mensaje de Jesús (Jn. 14,26;16,13-15).

La oración común expresa al mismo tiempo la alegría de la fe que se traduce en acción de gracias a Dios por Jesucristo (Ef.5,18-20;Col.3,16) y la hermandad, que desemboca, normalmente, en la Eucaristía (Hch. 2,42).

Este es el camino que te ofrecemos, si te sientes invitado por Jesús y te va su estilo. ¿Hace?.

Oración

. PARA CELEBRAR

Quédate con nosotros
la tarde está cayendo, quédate.

¿Cómo te encontraremos al declinar el día
si tu camino no es nuestro camino?
Detente con nosotros. La mesa está servida,
caliente el pan y envejecido el vino.

¿Cómo sabremos que eres un hombre entre los
hombres sino compartes nuestra mesa humilde?
Repártenos tu Cuerpo y el gozo irá alejando
la oscuridad que pesa sobre el hombre.

Vimos romper el día sobre tu hermoso rostro
y al sol abrirse paso a tu frente.
Que el viento de la noche no apague el fuego vivo
que nos dejó tu paso en la mañana.

Arroja en nuestras manos tendidas en tu busca
las ascuas encendidas del Espíritu.
Y limpia en lo más hondo del corazón del hombre
tu imagen empañada por la culpa


PARA LEER

Hechos, 2,42-47;6,1-13; 4,32-37
Colosenses, 3,12-17
Juan, 13,15-20.33-35; 15,1-16
1 Corintios, 1
Mateo, 19,16-29;10,1-42
Gálatas, 5,13-26; 6,1-10
Lucas, 22,26-27
Efesios, 4,1-16
Romanos, 12,1-16
1 Juan, 4, 7-21


www.iuvenes.org