Formarnos sobre como surgen los libros del Nuevo Testamento
Comenzamos centrándonos en la presunta ¿qué es ser cristiano?
Si ser cristiano es seguir a Jesús, ¿quién es Jesús?
Hoy nos centramos en hablar sobre ese Jesús que vivió hace 2000 años, nos centrarnos en su vida y en la historia de los cristianos (qué pasó con ellos).
Entre todos comentamos lo que conocemos de Jesús y vamos reconstruyendo los más importante de su vida y su mensaje. Se va escribiendo lo que digan todos en una pizarra, si es posible ordenándolo cronológicamente:
- nacimiento
- mensaje
- pasión y muerte
ALGUNAS COSILLAS SOBRE JESÚS...
- De raza judía, oriundo de Galilea (Nazaret). Lengua arameo. Lenguaje sencillo, concreto, parábolas sacadas de la observación de la naturaleza y de la vida.
- Éxito inicial, después conflictividad.
- El núcleo esencial de su mensaje: ABBA, el REINADO DE DIOS. Dichosos los que eligen ser pobres.
- Jesús es la palabra, es la relación personal, especialmente con los más necesitados y marginados (Lc 5, 12; Jn 4, 27)
- Amistad (Lc 10, 38), compartir, comer con otros (Lc 5, 29), sabe dedicar tiempo a los suyos.
- Tiene algo importante que comunicar; LA BUENA NOTICIA.
- Jesús es libre, está por encima de prejuicios y de tabúes religiosos (Mc 2, 23; Mc 2, 18)
- Jesús hace una opción por el necesitado, tiene acciones que hablan por sí mismas, perdona los pecados, calma la tempestad, da de comer a los hambrientos...
- Jesús pide cambiar de forma de vivir, de ver las cosas, pide cambiar de corazón con un mandamiento nuevo; “AMAOS” (Jn 15, 12). “Todo lo que os gustaría que los demás hiciesen por vosotros, comenzad por hacerlo por ellos” (Mt 7, 12). La máxima del amor es llegar a amar a los enemigos (Mt 5, 44)
“¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conocéis?”
“Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mi.
Si me conocéis a mi, conoceréis también a mi Padre.
Creedme, yo estoy en el Padre y el Padre está en mi. Al menos creedlo por las obras.
En verdad os digo: el que crea en mi, hará también las obras que yo hago.
Y hará mayores aún, porque yo voy al Padre” (Jn 14)
Jesús es el Hijo de Dios hecho hombre. No es ni un semi-Dios, ni un semi-hombre, sino plenamente Dios y plenamente hombre. Este es el gran misterio de la encarnación.
Jesús hace del amor la norma de su vida, y esos es lo que predica constantemente. Vivir el mandamiento del amor es vivir una situación de permanente atención y escucha a los demás. Son las necesidades de los otros las que van haciendo que mi disponibilidad se concrete en decisiones y gestos determinados.
La muerte de Jesús no se puede desconectar del resto de su vida, pero ¿qué sentido tiene la muerte de Jesús? Según la mentalidad judía, al haber sido crucificado, Jesús había sido abandonado por Dios, pero es a partir de este momento cuando todo cobra un verdadero sentido, cuando los discípulos de Jesús empiezan a comprender verdaderamente a su maestro. Es entonces cuando se produce un auténtico cambio del corazón.
La vida vence a la muerte, a la injusticia, a la incomprensión, a la falta de amor...
Dios no está conforme con este mundo injusto en el que los hombres somos capaces de crucificar a los mejores. Dios está empeñado en salvar el hombre por encima de todo, incluso por encima de la muerte.
La resurrección de Jesús es anuncio y garantía de nuestra resurrección.
Leer el Evangelio nos produce en ocasiones perplejidad. ¿Es realizable el mensaje de Jesús? ¿No estaremos ante una utopía?
Jesús no fue un iluso ni un visionario. Encara la realidad con buen sentido y se presenta como “hombre nuevo”, capaz de amar, de tutear a Dios como Padre, de perdonar, de vivir la vida como una fiesta.
La formación de los evangelios
Los evangelios son los libros de la Biblia más conocidos para la mayoría de católicos, porque cada domingo los escuchamos en la celebración de la Eucaristía.. A fuerza de oírlos una y otra vez, muchas enseñanzas, parábolas, milagros y episodios de la vida de Jesús han acabado por resultarnos familiares. Sin embargo, muy pocos católicos sabrían explicar cuándo, cómo y porqué se escribieron los evangelios.
Evangelio y evangelios
Desde hace mucho tiempo llamamos Evangelios a cuatro libros de la Biblia que narran la vida de Jesús, pero entre los primeros cristianos la palabra Evangelio no designaba un escrito, sino el anuncio de una buena noticia. Éste era el sentido que tenía en el lenguaje corriente. Entre los judíos esta palabra tenía además un significado religioso. A muchos les recordaba el anuncio del profeta Isaías, que había proclamado como buena noticia la llegada de Dios para reinar sobre su pueblo (Is 52, 7)
También para Jesús la buena noticia era la llegada del reinado de Dios. Él hizo de este anuncio el contenido central de su predicación (Mc 1, 15) y el motivo de su actuación. Los primeros cristianos comprendieron que con su Pascua había comenzado a llegar este reinado de Dios, y por eso la buena noticia que anunciaban era su muerte y resurrección (1Cor 15, 3-5).
Evangelio fue, por tanto, al principio una palabra de la misión cristiana, y sólo a partir del siglo segundo se utilizó para designar a los libros que hoy llamamos evangelios.
De Jesús a los evangelios
El evangelio de Marcos, a pesar de ser el más antiguo, no es una crónica directa de los acontecimientos que narra, pues fue escrito casi cuarenta años después de la muerte de Jesús. En este camino que va desde Jesús hasta los evangelios pueden distinguirse tres etapas:
ü Jesús y sus discípulos:
La relación de Jesús con sus discípulos fue muy estrecha. Ellos lo acompañaron a todas partes, escucharon muchas veces sus enseñanzas, fueron testigos de sus signos, y además Jesús los envió a proclamar el mismo mensaje que él anunciaba (Mc 6, 7-13). Aquellos discípulos son el primer eslabón en la cadena de transmisión de los recuerdos sobre Jesús.
ü Las comunidades cristianas:
Después de la resurrección de Jesús, sus discípulos formaron pequeñas comunidades, que anunciaban la buena noticia de su resurrección, recordaban sus enseñanzas y celebraban su memoria (Hch 2, 42-47). En estas comunidades se transmitieron cuidadosamente los recuerdos sobre Jesús. Muchos aprendieron de memoria sus palabras y sus signos, y algunos comenzaron a escribirlas para que no se perdiesen.
ü Los evangelistas
Llegó un momento en que los cristianos sintieron la necesidad de tener por escrito todo lo que se recordaba sobre Jesús. Fue entonces cuando los evangelistas, después de haber investigado cuidadosamente todo (Lc 1, 1-4), compusieron sus evangelios. Al hacerlo tuvieron muy presentes los problemas que tenían sus comunidades, y trataron de iluminarlos desde las enseñanzas y las acciones de Jesús.
Evangelios canónicos y evangelios apócrifos
Los cuatro evangelios que tenemos en nuestras Biblias son los que la Iglesia aceptó como regla de fe, y por eso se llaman “canónicos”. Pero en los primeros siglos del cristianismo se escribieron otros libros similares a los que también se llamó evangelios. Algunos de ellos, como los evangelios de la infancia, tratan de llenar vacíos de los evangelios más antiguos; otros pretenden recoger enseñanzas secreteas de Jesús. Muchos de ellos han servido de inspiración a los artistas, y de alimento a la piedad cristiana. En general son muy interesantes para conocer las creencias y forma de vida de algunos grupos cristianos de los primeros siglos, pero excepto una colección de dichos de Jesús que se conoce con el nombre de “Evangelio de Tomás”, aportan muy poco sobre Jesús y sus enseñanzas.