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Muerte y resurrección de Jesús

Reflexión - Palabra

El Mesías real frente al esperado

Hemos visto como Jesús manifiesta con su vida y obras la presencia de Dios en nuestra historia. Pero hemos descubierto también que esa presencia es parecida a una pequeña semilla.

En aquel contexto histórico, el pueblo se hallaba esperando la llegada del Reino que iba a instaurar el Mesías, sin embargo, como ya sabemos, la idea del Mesías esperado es más bien de una figura política y militar, y no coincide con la imagen de Jesús. ¿Nos ocurre ahora lo mismo ? ¿tenemos una idea propia de Jesús ? ¿le aceptamos tal cual aparece en el Evangelio? ¿ o lo idealizamos tanto que deja de ser una persona como nosotros?
Jesús no viene a triunfar, no viene como líder de masas, se trata de un Mesías muy distinto, tan distinto que incluso nosotros en muchas ocasiones preferimos revestirlo de grandiosidad.

Una vida de servicio y amor le lleva a la muerte

Jesús viene a servir, a entregar su vida (Mc 10, 45)
El amor que Jesús predica y da es hasta el extremo, los últimos capítulos de los evangelios nos dan muchos ejemplos, como el lavatorio de los pies de sus discípulos (donde Jesús, el maestro, toma el papel del esclavo Jn 13, 1-20), la institución de la Eucaristía (Mt 26, 26-29 donde Jesús reparte su propio cuerpo, "no me quitan la vida, sino que la entrego voluntariamente" Jn 10,17-18)

Lo que mueve la vida de Jesús es el amor, hacer la voluntad del Padre. Su vida ha sido dedicada al servicio del Reino, ha sido una lucha de amor, una "confrontación" no violenta para la instauración del Reino de Dios.
Los poderes del mundo ven en Jesús una amenaza, y su predicación acaba levantando una oleada de conflictividad.
Jesús tuvo que morir por una necesidad histórica clara, su anuncio del amor de Dios no puede ser aceptado, Jesús aparece como blasfemo ante la idea oficial de Dios y como una amenaza para el orden existente.

Culpables de su muerte

Su muerte es signo de deshonra, abandono y humillación. Un maldito según la ley judía y un fracasado para los no judíos.
Una afirmación del evangelio antes de que Jesús fuera apresado "El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los pecadores" (Mc 14, 41) nos puede ayudar a profundizar en el hecho de que el mismo Hijo de Dios pueda ser juzgado y condenando a muerte por los hombres.

Observando en el evangelio de Juan el diálogo entre Pilato y Jesús vemos como transcurre el juicio, tras las palabras de Jesús "vine al mundo para dar testimonio de la verdad", Pilato dice : "Yo no encuentro en él ninguna culpa", y un momento después : "¡ Prendedlo y crucificadlo !" Así hace caer la responsabilidad sobre la violenta muchedumbre que quería su muerte.
La condena de Jesús no se basa en la verdad, sino en la prepotencia, en el engaño, ¿en cuantas ocasiones permitimos en nuestros días una condena de estas características ?

Con la condena del Inocente, es todo el sistema humano el que se condena a si mismo. Jesús muere a causa de nuestros pecados. Toda la humanidad está implicada en su muerte y grita "¡Crucifícalo !" Todos somos culpables. No somos capaces de aceptar el mensaje de conversión. Queremos cambios fáciles, queremos que todo vaya mejor, pero que lo haga otro... si fuera necesario esperaríamos otro Mesías.

El mundo quiere expulsar a Jesús, a este Cristo y lo lleva a la Cruz.
En la cruz Jesús se une con los que sufren para decir "Dios mío, Dios mío, ¿ por qué me has abandonado ? La cruz muestra el pecado del mundo, aún crucificado el hombre sigue burlándose de Jesús "Baja de la cruz y te creeremos" (Mc 15,32) "sálvate a ti mismo" (Mt 27, 40) pero también el perdón de Dios.
Es una lógica a la que no estamos acostumbrados, cuando más claramente se muestra el pecado del mundo, con mayor claridad manifiesta Dios su disponibilidad para el perdón.

La vida vence a la muerte

Con Jesús, Dios participa de nuestro sufrimiento, se pone de parte nuestra frente al mal ... y lo vence.
Nuestra fe afirma : "Cristo murió por nuestros pecados..., fue sepultado y resucitó al tercer día, según las escrituras." (1 Cor 15, 3-4)
La resurrección de Jesucristo es el centro y comienzo de nuestra fe. Si la negáramos, hablaríamos de un mártir más, no podría salvarnos ya que la muerte estaría por encima de él.
Carecería de valor todo el esfuerzo humano realizado en nombre suyo... Sin la resurrección, lo único que podemos decir de la figura de Jesús es que fracasó. Si hoy en día le conocemos, es porque se ha hecho presente en muchas comunidades cristianas, si podemos ahora acercarnos más a él es porque puede hacerse presente en nuestras vidas... y todo porque ha resucitado.

Hemos utilizado el verbo "salvar", y es que el cristiano busca la salvación que Cristo le ofrece. Salvar significa liberar del mal, pero no solo de la injusticia o de los males de la sociedad, incluso la muerte deja de ser un mal definitivo. No hay nada en el mundo que pueda salvar al hombre, porque el hombre lleva la necesidad de Dios en su propia naturaleza, solo Él puede salvarle.


La resurrección como hecho histórico

Vayamos por partes... ¿ La Resurrección de Jesús puede ser considerada un hecho histórico ? En ningún relato se nos describe cómo sucedió, y queda reflejada en los Evangelios a través de sus manifestaciones, el sepulcro vacío, las apariciones del Resucitado, la transformación de los discípulos...

Debemos afirmar que sí fue un hecho real. Veamos por qué : con su muerte, nos quedamos en un punto en que todo parece acabar, Jesús es sepultado y la mayor parte de sus discípulos se dispersan y esconden atemorizados, sin embargo días después esas mismas personas aparecen en público hablando con mucho atrevimiento sobre lo que han vivido. En nombre de Jesucristo, al cual han visto resucitado y les ha invitado a seguir su misión, son capaces de arriesgar su vida, afrontar persecuciones, son hombres y mujeres nuevos, algo ha ocurrido. Y aquí no hay inventada ninguna historia, son personas reales.

El encuentro con Jesucristo Resucitado

Son muchas y muy diferentes las personas que se encuentran con el Resucitado, sin embargo, los relatos tienen mucho en común. Esas manifestaciones, solo se producen ante quienes lo buscan con humildad de corazón.

Ante las manifestaciones de la resurrección los discípulos son los primeros sorprendidos, están inquietos, ante el testimonio de María Magdalena "se negaron a creer" (Mc 16,11), junto a cada testimonio aparece una duda, "al verlo se postraron ante Él, aunque algunos dudaban" (Mt 28, 17). Era algo que no podían esperar. Cuando se rinden a la realidad, confirman este hecho que sobrepasa la comprensión humana, y creen ; después solo pueden salir y anunciarlo.
El encuentro con Jesús hace que nazca la fe, es el origen de todo aquello en lo que creemos.

El encuentro con Jesús resucitado sigue siendo igualmente posible hoy en día, Jesús se ha hecho presente en la historia de una forma definitiva "yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo".
Jesucristo unifica y da vida a su Iglesia, se nos hace presente hoy en día en ella.


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