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TEMA 8 : ORAR CON LA PALABRAIntroducciónDios tiene una palabra para cada persona. La Palabra "enfrenta" al orante con la voluntad de Dios y esto impone, echa para atrás. Dios aprieta y exige y, aunque cueste, se ha de seguir. Introducción: para clarificarnosA los que ya llevan una cierta vida y camino de oración, son perseverantes en ella y han aprendido la escucha y el diálogo sencillo con Dios, les vamos proponiendo, poco a poco, la oración con la Palabra de Dios, sobre todo con los evangelios. Hay muchas maneras de orar con la Palabra; nosotros nos vamos a centrar en la Lectio divina; pero lo dicho para este método nos sirve para todos.
"Como de la fría piedra golpeada por el martillo saltan chispas incandescentes, así de la lectio de la palabra divina, por la inspiración del Espíritu Santo, brota el fuego" San Gregorio Magno Las premisas del uso de la PalabraLa fe
Cuando los monjes toman en su mano la Biblia, parten de una actitud de fe, es decir, creen que la Biblia ha sido inspirada por Dios. El Espíritu Santo está en la Escritura. Esto es fundamental, no es una palabra más, es Dios en Palabra. Mientras no estemos absolutamente convencidos de esta verdad, nos resultará muy difícil orar con la Palabra.
La unidad de los dos testamentos en el misterio pascual de Cristo
El Espíritu que inspiró el Nuevo Testamento y que se encuentra en él, es el mismo que inspiró y está en el Antiguo. Es el mismo Espíritu el que se revela en los hechos, personajes y palabras de uno y de otro.
La comunión con la Iglesia
Quien aporta la Escritura es la comunidad, y es en comunión con la comunidad cuando se puede encontrar el sentido profundo de la sagrada Escritura.
La Palabra es siempre palabra pronunciada para toda la comunidad. Tu interpretación personal y solitaria corre el riesgo de querer "domesticarla" a favor de tus intereses y justificaciones personales. Por eso hay que compartirla y formarse en el sentido con que suena y se oye en tu seno. Cuatro ojos ven más que dos.
La conversión continua
Hay que vaciar el corazón para que la Palabra de Dios pueda llenarlo con su riqueza. En la medida en que un cristiano es capaz de convertirse a Cristo, en esa misma medida Cristo se le revela.
El don del Espíritu Santo invocado en la oración concorde
Para captar el sentido profundo de las Escrituras se necesita el don del Espíritu Santo. Por muchas técnicas que utilicemos, por grande que sea nuestro compromiso de disciplina moral, sin el don del Espíritu Santo el libro de la Biblia estará cerrado para nosotros. Sólo se escuchará la oración hecha en nombre de Jesús y en comunión con los hermanos (Mt 18, 19).
La "lectio divina"
La lectio divina es un acercamiento gradual al texto bíblico y se remonta al antiguo método de los Padres, que a su vez son herederos del uso rabínico. En expresión del Cardenal Martini sería: un ejercicio ordenado y metódico de escucha personal de la Palabra de Dios.
Ejercicio quiere decir algo activo, no pasivo. Supone un entrenamiento constante.
Ordenado y métodico. Es un ejercicio que tiene su propia dinámica interna
Escucha personal. Supone atención, disponibilidad a recibir la Palabra. Es ésta una actividad del individuo, de cada creyente.
de la Palabra de Dios. No se trata de palabras sobre Dios, acerca de Dios. Dios nos habla a través de su Palabra, de ahí en nombre de divina.
La lectio divina prevé ocho pasos progresivos:
- La statio es el momento previo antes de la salida. Hay que saber buscar el momento y el lugar oportuno. Supone disponer el cuerpo y el espíritu. Parar. Pedir luz y fuerza, invocar al Espíritu.
- La lectio expresa la lectura propiamente dicha. Se nos pide una lectura reposada, sin prisas (lectura-escucha atenta). Consiste en leer y releer la página de la Escritura, poniendo de relieve sus elementos fundamentales. (pluma en mano, subrayar las palabras que impresionan, señalar los verbos, las acciones, los sujetos, los sentimientos expresados o la palabra clave). Se coloca el relato leído en el contexto más amplio, bien sea de los trozos próximos a él, bien del conjunto de un libro, bien de toda la Biblia, para comprender qué es lo que quiere decir. No hay que tener miedo al buen empleo de la imaginación, no podemos pasar de ella. Cristo es imaginable porque Cristo se encarnó.
- La meditatio es la reflexión sobre los valores perennes del texto. A la lectura atenta sigue la meditación reposada. "Llamo yo meditación al discurrir mucho con el entendimiento" Sta. Teresa de Jesús. Mientras que en la lectio asumo las coordenadas históricas, geográficas y hasta culturales del pasaje, ahora es necesario conectar ahora con el mensaje central o global de la Palabra. La meditación se desarrolla en tres momentos: 1º Recojo las palabras que más me han llamado la atención. ¿Qué significan para mí? ¿Por qué me importan? 2º Interiorizo o rumio estas palabras, desde la mente pasan al corazón y toman morada en él. ¿Qué siento yo? ¿Cómo me siento yo? 3º Veo mi vida y la vida, mi historia y la historia, a la luz de esa Palabra. ¿Qué me sugiere? ¿Qué me pide? ¿Qué me exige?
- La oratio es la primera plegaria que nace de la meditación. La oración no es funcional, comercial o utilitarista. Es gratuita, tiene sentido en sí. En sí se justifica. No es para alcanzar nada, es amistad gratuita. Hay que expresar lo que se siente, darle forma. La oración se sitúa en lo hondo, en el corazón. El orante se apropia de la palabra leída. La Palabra de Dios se hace palabra mía, que vuelve a Dios en forma de oración.
-La contemplatio es adoración, alabanza, silencio ante Aquel que es el objeto último de mi oración, el Cristo Señor vencedor de la muerte, revelador del Padre, mediador absoluto de la salvación, dador de la alegría del Evangelio. Es la meta más alta: contemplar a Dios con el corazón. La cumbre de la oración y la raiz de toda acción. No es fácil de alcanzarla a la primera, hay que perseverar y llegará.
"No os pido ahora que penséis en El, ni que saquéis muchos conceptos, ni que hagáis grandes y delicadas consideraciones con vuestro entendimiento, no os pido mas que le miréis" Sta. Teresa de Jesús
- La discretio se trata de un discernimiento en el que nos hacemos sensibles a todo lo que es evangélico y a lo que no lo es. Discernimiento en la situación concreta en que uno se encuentra. Dios que me habla aquí y ahora. ¿Qué es lo que el Espíritu a través de la Palabra, pide hoy de mí, me pide o me exige, en la situación concreta e histórica que vivo?.
- La collatio es intercomunicación, la Palabra compartida con la certeza de que el Espíritu nos habla a través de los hermanos. En este momento se da también a deliberatio, que es aprender a decidir según Dios.
- La actio es el fruto maduro de todo el camino. Llegamos al puente o paso de la lectio a la vida cotidiana.
El itinerario de la Lectio Divina sólo puede darse por concluido cuando la contemplación lleva su fruto a la acción. "Hágase según tu Palabra" (Lc 1, 38). "Haced lo que El os diga" (Jn 2, 5). Fichas del temaLECTIO DIVINA: Volver a la casa del Padre. Lc 15,1-3.11-32
LECTIO DIVINA: Juan 8,1-11
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