La sociedad en tiempos de Jesús

(Adaptación del libro Para leer el Nuevo Testamento, ed Verbo Divino)

Palestina

Palestina no era entonces más que una pequeña provincia del imperio romano. El año 63 a. C., el general
Pompeyo conquistó Siria-Palestina, comenzando una ocupación militar que culminó con la toma de Jerusalén por Tito en el año 70 d. C. y su destrucción en el 135.

El judaísmo es ante todo Jerusalén, centro de la religión oficial en torno al templo, que se extiende
luego a la «tierra de Israel», la Judea, como se llamaba entonces (hasta el año 135 no se la llamará Palestina
o tierra de los filisteos).

Los judíos gozan en el imperio de un estatuto especial: exención del servicio militar, respeto del
sábado, posibilidad de pagar un impuesto anual al templo. Así, pues, dependen oficialmente de dos
jurisdicciones: la del emperador y la del sanedrín de Jerusalén.

Economía

La agricultura es el recurso principal. Por todas partes se cultiva el trigo, base de la alimentación,
y la cebada. Existen muchos olivos. La viña se cultiva sobre todo en Judea.

Había ganado en abundancia: ovejas y cabras que producían carne, leche, cuero, lana… El templo,
con sus numerosos sacrificios, obligaba a un gran consumo de bovinos. La pesca se practicaba en los ríos, pero sobre todo en el lago de Tiberíades. También había artesanía y comercio.

Palestina podría ser un país próspero, si no fuera por los impuestos y por la distribución desigual de
las riquezas.

Hay una minoría que lleva una vida fastuosa: la corte del soberano, la aristocracia sacerdotal de Jerusalén, los grandes comerciantes, los jefes de los recaudadores de impuestos, los propietarios de
grandes fincas (sobre todo en Galilea).

La clase media la constituyen los artesanos y los sacerdotes de las aldeas; los pequeños terratenientes,
endeudados muchas veces, están más cerca de los pobres.

Los más desvalidos son los obreros y jornaleros, los que no encuentran trabajo y no tienen más remedio
que ponerse a mendigar, y desde luego los esclavos.

Los enfermos (son frecuentes las enfermedades de la piel, las de la vista…) viven de limosna: la limosna constituye un deber religioso importante.

Grupos sociales

El clero

Hay una gran diferencia entre la aristocracia sacerdotal de Jerusalén y el resto del clero. En la cima de la jerarquía está el sumo sacerdote. Responsable de la ley y del templo, presidente del sanedrín. Cargo vitalicio antiguamente, los reyes judíos y luego los romanos los nombraban y destituían a su gusto; por eso el sumo sacerdote tenía que complacer a las autoridades civiles para conservar su puesto.

Los diversos responsables del templo forman también parte de esta aristocracia; con frecuencia pertenecen a esas mismas familias. Todos estos sacerdotes son saduceos.

Los levitas, especie de bajo clero que había perdido todo poder, son los parientes pobres del clero.

Los ancianos

Son una especie de aristocracia laica. Hay una gran diferencia entre los jefes de aldea y el pequeño grupo de ricos comerciantes o hacendados que ocupan un sitio en el senado o sanedrín de Jerusalén. Se aferran a su poder y para ello procuran quedar bien con los ocupantes romanos y con los sumos sacerdotes.

Los escribas o doctores de la ley

Son esencialmente los especialistas de la ley, reconocidos como tales al final de unos largos estudios, hacia la edad de 40 años. Tienen una gran influencia como intérpretes oficiales de las Escrituras, tanto en la vida corriente como ante los tribunales. Algunos son sacerdotes, pero la mayor parte son laicos y fariseos.

Verdaderos maestros del pueblo, comparten muchas veces con él su pobreza. Los escribas rodearon la ley de una gran cantidad de prescripciones. Pueden parecer un yugo, pero podían ser un medio de liberación, extendiendo a todo el pueblo las reglas de pureza reservadas primitivamente a los sacerdotes, permitían a todos estar más cerca de Dios.

Los publicanos

Estos recaudadores de Impuestos no son los ricos administradores generales, sino sus auxIliares. Judíos, cobran los impuestos en beneficio del ocupante romano.

Grupos religiosos

Los fariseos

Aunque para el lector actual del evangelio la palabra tiene connotaciones negativas no era así en tiempos de Jesús. Los fariseos eran unos santos. Se separaron (ese el sentido de la palabra) de los asmoneos, considerados como infieles, y así se alejaron del pecado.

Se muestran preocupados sobre todo de la santidad de Dios, cuya ley meditan asiduamente. Como saben que es dIfícil vivir continuamente en presencia del Dios santo, se rodean de toda una red de prácticas.

Los saduceos

Casta aristocrática, sobre todo sacerdotal, su doctrina es poco conocida. Parece que sólo reconocen como ley el Pentateuco (y no a los profetas); no creen ni en la resurrección ni en los ángeles. Oportunistas en política, colaboran gustosamente con los romanos para mantener su poder.

Los esenios

Especie de monjes que vivían en comunidad a orillas del Mar Muerto, su doctrina es conocida desde que en 1947 se descubrieron los manuscritos de Qumrán, se separaron de los demás judíos, que juzgaban
poco fervorosos.

Los movimientos bautistas

Entre el 150 a. C. y el 300 d. C. hubo en Palestina y en otros países numerosos movimientos bautistas. Se caracterizan por la importancia que daban al bautismo como rito de iniciación o de perdón y por una actitud hostil frente al templo y los sacrificios.

Los samaritanos

No forman una secta propiamente dicha. De origen muy dispar, principalmente, aquellos que permaneciron cuando el reino judío fue derrotado y sus habitantes deportados. Los samaritanos se separaron del judaísmo oficial. Tenían el Pentateuco en común con los judíos, pero construyeron su templo en el monte Garizín. Mantenían unas relaciones tensas con los judíos.

Grupos políticos

Frente a los ocupantes romanos, los judíos se dividen entre colaboradores y resistentes.

Entre los primeros tenemos a los ricos y el alto clero que colaboran oara conservar su poder. Los herodianos son los partidarios del rey Herodes Antipas.

Entre los resistentes tenemos varios grupos:

  • La tendencia zelote que plantea una exigencia de tipo nacionalista y sacerdotal defIende la sacralidad de Israel como pueblo, sin buscar la revolución social
  • La tendencia de los «sicarios» tiene un caracter revolucinario, buscando tanto la independencia nacional como la transformación social