Las obras de Jesús: La vida vence a la muerte

Objetivos

Para esta reunión nos planteamos:
– Profundizar en el misterio de la muerte y resurrección de Jesús como manifestación de Dios en favor de los hombres.
– Reconocer la necesidad de la salvación y liberación del mal.
– Encontrarse son Jesús resucitado.

Introducción

Esta reunión trata principalmente la muerte y resurrección de Jesús. Como puede verse los dos puntos, están bastante diferenciados tanto en las actividades de motivación y mirada nueva como en el contenido, así que existe la posibilidad de que se traten en dos reuniones separadas.

Vida

A) Buscar en los Evangelios las causas de la muerte de Jesús. ¿Con qué argumentos se le condena ?
El objetivo de esta motivación es recalcar, que Jesús tuvo unas causas históricas bien definidas que le llevaron a la muerte, causas que dependiendo del grupo social que condena son diferentes. Vemos también que la figura del Mesías, tiene muy poco que ver con lo que se esperaba de ella.
Como actividad de acción, en el Ramat, está el juicio a Jesús, que puede ser utilizado muy bien en este tema.

B) Si analizamos los últimos momentos de la vida de Jesús encontramos que el pueblo pasa de recibirle como Mesías (Domingo de Ramos) a pedir su muerte. ¿No actuamos los cristianos de hoy en día igual, en muchas ocasiones ?
La pasión de Cristo continúa en nuestros días, Jesús sigue sufriendo en aquellos que son maltratados, humillados, despreciados, objeto de marginación por alguna causa. ¿O es que no sufren ? … Los drogadictos y alcohólicos, los que tienen hambre o están en guerra, los parados, los enfermos terminales (cáncer, SIDA), los minusválidos (psíquicos y físicos). ¿Cuál es la causa de su sufrimiento ? ¿De que forma somos partícipes de su situación ?
Esta motivación puede utilizarse en grupos de Profundización, que tienen cierta experiencia, pero aún buscan un compromiso cristiano.

C) Pude hacerse un análisis de las apariciones de Jesús resucitado, buscando las características comunes a todas ellas: Mt 28, 9ss ; Jn 20,11-18 ; Lc 24, 13-35 ; Mt 28,16-20 ; Mc 16,14-18.19-20 ; Lc 24,36-49 ; Jn 20,19-23.24-29 (Ver el material complementario de esta reunión)
Esta actividad puede servirnos, aparte de para familiarizarnos con el Nuevo Testamento, para encontrar el motivo y a quién fueron las apariciones de Jesús.

D) Para acercarnos a los textos del Nuevo Testamento, y a la vez, motivarnos al tema de la resurrección, podemos hacer un comentarios al texto 1 Cor 15, 12-22. En el que Pablo presenta la resurrección de Cristo como fundamento de nuestra fe.

Palabra

EL MESÍAS REAL FRENTE AL ESPERADO

Hemos visto en la reunión anterior como Jesús manifiesta con su vida y obras la presencia de Dios en nuestra historia. Pero hemos descubierto también que esa presencia es parecida a una pequeña semilla.

En aquel contexto histórico, el pueblo se hallaba esperando la llegada del Reino que iba a instaurar el Mesías, sin embargo, como ya sabemos, la idea del Mesías esperado es más bien de una figura política y militar, y no coincide con la imagen de Jesús. ¿Nos ocurre ahora lo mismo ? ¿tenemos una idea propia de Jesús ? ¿le aceptamos tal cual aparece en el Evangelio? ¿ o lo idealizamos tanto que deja de ser una persona como nosotros?
Jesús no viene a triunfar, no viene como líder de masas, se trata de un Mesías muy distinto, tan distinto que incluso nosotros en muchas ocasiones preferimos revestirlo de grandiosidad.

UNA VIDA DE SERVICIO Y AMOR LE LLEVA A LA MUERTE

Jesús viene a servir, a entregar su vida (Mc 10, 45)
El amor que Jesús predica y da es hasta el extremo, los últimos capítulos de los evangelios nos dan muchos ejemplos, como el lavatorio de los pies de sus discípulos (donde Jesús, el maestro, toma el papel del esclavo Jn 13, 1-20), la institución de la Eucaristía (Mt 26, 26-29 donde Jesús reparte su propio cuerpo, «no me quitan la vida, sino que la entrego voluntariamente» Jn 10,17-18)

Lo que mueve la vida de Jesús es el amor, hacer la voluntad del Padre. Su vida ha sido dedicada al servicio del Reino, ha sido una lucha de amor, una «confrontación» no violenta para la instauración del Reino de Dios.
Los poderes del mundo ven en Jesús una amenaza, y su predicación acaba levantando una oleada de conflictividad.
Jesús tuvo que morir por una necesidad histórica clara, su anuncio del amor de Dios no puede ser aceptado, Jesús aparece como blasfemo ante la idea oficial de Dios y como una amenaza para el orden existente.

CULPABLES DE SU MUERTE

Su muerte es signo de deshonra, abandono y humillación. Un maldito según la ley judía y un fracasado para los no judíos.
Una afirmación del evangelio antes de que Jesús fuera apresado «El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los pecadores» (Mc 14, 41) nos puede ayudar a profundizar en el hecho de que el mismo Hijo de Dios pueda ser juzgado y condenando a muerte por los hombres.

Observando en el evangelio de Juan el diálogo entre Pilato y Jesús vemos como transcurre el juicio, tras las palabras de Jesús «vine al mundo para dar testimonio de la verdad», Pilato dice : «Yo no encuentro en él ninguna culpa», y un momento después : «¡ Prendedlo y crucificadlo !» Así hace caer la responsabilidad sobre la violenta muchedumbre que quería su muerte.
La condena de Jesús no se basa en la verdad, sino en la prepotencia, en el engaño, ¿en cuantas ocasiones permitimos en nuestros días una condena de estas características ?

Con la condena del Inocente, es todo el sistema humano el que se condena a si mismo. Jesús muere a causa de nuestros pecados. Toda la humanidad está implicada en su muerte y grita «¡Crucifícalo !» Todos somos culpables. No somos capaces de aceptar el mensaje de conversión. Queremos cambios fáciles, queremos que todo vaya mejor, pero que lo haga otro… si fuera necesario esperaríamos otro Mesías.

El mundo quiere expulsar a Jesús, a este Cristo y lo lleva a la Cruz.
En la cruz Jesús se une con los que sufren para decir «Dios mío, Dios mío, ¿ por qué me has abandonado ? La cruz muestra el pecado del mundo, aún crucificado el hombre sigue burlándose de Jesús «Baja de la cruz y te creeremos» (Mc 15,32) «sálvate a ti mismo» (Mt 27, 40) pero también el perdón de Dios.
Es una lógica a la que no estamos acostumbrados, cuando más claramente se muestra el pecado del mundo, con mayor claridad manifiesta Dios su disponibilidad para el perdón.

LA VIDA VENCE A LA MUERTE

Con Jesús, Dios participa de nuestro sufrimiento, se pone de parte nuestra frente al mal … y lo vence.
Nuestra fe afirma : «Cristo murió por nuestros pecados…, fue sepultado y resucitó al tercer día, según las escrituras.» (1 Cor 15, 3-4)
La resurrección de Jesucristo es el centro y comienzo de nuestra fe. Si la negáramos, hablaríamos de un mártir más, no podría salvarnos ya que la muerte estaría por encima de él.
Carecería de valor todo el esfuerzo humano realizado en nombre suyo… Sin la resurrección, lo único que podemos decir de la figura de Jesús es que fracasó. Si hoy en día le conocemos, es porque se ha hecho presente en muchas comunidades cristianas, si podemos ahora acercarnos más a él es porque puede hacerse presente en nuestras vidas… y todo porque ha resucitado.

Hemos utilizado el verbo "salvar", y es que el cristiano busca la salvación que Cristo le ofrece. Salvar significa liberar del mal, pero no solo de la injusticia o de los males de la sociedad, incluso la muerte deja de ser un mal definitivo. No hay nada en el mundo que pueda salvar al hombre, porque el hombre lleva la necesidad de Dios en su propia naturaleza, solo Él puede salvarle.

LA RESURRECCIÓN COMO HECHO HISTÓRICO

Vayamos por partes… ¿ La Resurrección de Jesús puede ser considerada un hecho histórico ? En ningún relato se nos describe cómo sucedió, y queda reflejada en los Evangelios a través de sus manifestaciones, el sepulcro vacío, las apariciones del Resucitado, la transformación de los discípulos…

Debemos afirmar que sí fue un hecho real. Veamos por qué : con su muerte, nos quedamos en un punto en que todo parece acabar, Jesús es sepultado y la mayor parte de sus discípulos se dispersan y esconden atemorizados, sin embargo días después esas mismas personas aparecen en público hablando con mucho atrevimiento sobre lo que han vivido. En nombre de Jesucristo, al cual han visto resucitado y les ha invitado a seguir su misión, son capaces de arriesgar su vida, afrontar persecuciones, son hombres y mujeres nuevos, algo ha ocurrido. Y aquí no hay inventada ninguna historia, son personas reales.

EL ENCUENTRO CON JESUCRISTO RESUCITADO

Son muchas y muy diferentes las personas que se encuentran con el Resucitado, sin embargo, los relatos tienen mucho en común. Esas manifestaciones, solo se producen ante quienes lo buscan con humildad de corazón.

Ante las manifestaciones de la resurrección los discípulos son los primeros sorprendidos, están inquietos, ante el testimonio de María Magdalena «se negaron a creer» (Mc 16,11), junto a cada testimonio aparece una duda, «al verlo se postraron ante Él, aunque algunos dudaban» (Mt 28, 17). Era algo que no podían esperar. Cuando se rinden a la realidad, confirman este hecho que sobrepasa la comprensión humana, y creen ; después solo pueden salir y anunciarlo.
El encuentro con Jesús hace que nazca la fe, es el origen de todo aquello en lo que creemos.

El encuentro con Jesús resucitado sigue siendo igualmente posible hoy en día, Jesús se ha hecho presente en la historia de una forma definitiva «yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo».
Jesucristo unifica y da vida a su Iglesia, se nos hace presente hoy en día en ella.

Mirada Nueva

A) ¿Nos dejamos vencer por los signos de muerte que encontramos en nuestra sociedad?
Nuestra fe en la resurrección… ¿tiene consecuencias prácticas?
¿De qué forma tiene que influir en nuestra visión de la vida la resurrección de Jesús?

B) Nuestra mirada nueva, puede consistir en una revisión de nuestra idea de grupo y de Iglesia. Jesús en las ocasiones en que se aparece, anuncia que va a continuar con nosotros. «Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.» San Pablo lo explica con la imagen de la Iglesia como cuerpo cuya cabeza es Cristo. (Revisión de 1 Cor 12, 12 – 27) ¿Somos conscientes de esa presencia de Jesús en nuestro grupo, en la Iglesia? ¿Dejamos que sea Él la cabeza ?

C) Tomar algún compromiso en el sentido de encontrar a Jesús en comunidad, en el grupo. Puede ser tener una celebración juntos, animar alguna de las eucaristías de la parroquia, hacer alguna oración o retiro (ver la reunión de espiritualidad «Un nuevo Emaús» de este Ramat), algún compromiso social para desarrollar todos juntos. También se puede dar un revisión sobre en que medida facilita nuestro grupo ese encuentro.

D) Una de las motivaciones trataba el problema de marginación de ciertos grupos sociales, ¿qué podríamos hacer para remediar estas situaciones?

Las claves del encuentro con el resucitado

Aunque los relatos del encuentro con Jesús resucitado tienen muchas diferencias entre si, la estructura es la misma :
1º La iniciativa es de Jesús que se deja ver, reconocer.
2º Se constata su identidad sin ningún lugar a dudas.
3º Les confía una misión de testimonio.
4º Comienzan la tarea de la evangelización eclesial.
Un dato importante, que nos permite verificar la veracidad de los relatos es que los primeros testimonios fueran de mujeres, un detalle insólito en aquel tiempo y cultura.