El proyecto se estructura en etapas progresivas
Teniendo en cuenta el crecimiento progresivo e integral que debe darse a lo largo de la vida del cristiano, Iuvenes se organiza por razones pedagógicas en tres etapas establecidas atendiendo a la edad y evolución del joven.
Iniciación: “¿Dónde vives? Venid y lo veréis” Jn 1, 38-39 (14 a 17 años)
Es una etapa para promover una maduración humana y de fe acorde a la realidad personal del joven que le lleve a personalizar la experiencia de Dios.
El joven, sabe que está dentro de un proceso, se descubre como discípulo de Jesús, ve que es hora de tomar decisiones y se decide a participar en un camino de fe dentro de un grupo juvenil.
Profundización: “Auméntanos la fe” Lc 17,5 (18 a 21 años)
Es una etapa para profundizar sobre la propia vida en una época de cambios (en el estudio o trabajo) y nuevas responsabilidades. Es un momento de discernimiento personal, para profundizar, o revisar la fe de la Iglesia y nuestra vivencia de los sacramentos.
El joven reconoce que su fe en Jesús le lleva a un ideal de vida de acuerdo con el Evangelio. Asume que forma parte de un grupo en el que tiene una responsabilidad y que este grupo le ayuda a integrar su fe y su vida y de él.
Compromiso: “Quédate junto a nosotros” Lc 24, 29 (21 años en adelante)
Etapa para que el joven adulto crezca en un deseo de compromiso y confianza en Dios. Para llevar a Dios a cada rincón de nuestra vida y relaciones.
Formando parte de un grupo cristiano, el joven se siente interpelado por la realidad que le rodea y esta dispuesto ha comprometerse con la sociedad y la comunidad. Las Bienaventuranzas y en general, la Palabra de Dios son un medio para no dejar de profundizar y convertirse.
