El grupo fuente de esperanza

El grupo debe ser consciente de la realidad que viven los jóvenes y la necesidad de sembrar esperanza en sus vidas.

El grupo debe ser capaz de transmitir una sana alegría que genere esperanza. Nuestra fe nunca debe llevarnos a aprender a mirar a un Dios que quiere nuestra felicidad y alegría, a Jesús que nos invita a no tener miedo y a estar alegres.

Vivir el evangelio debe llevar al grupo a ser dinámico, a convertirse en un elemento dinamizador de su entorno.