El género evangelio

(Extracto de la Introducción al Nuevo Testamento edición popular de La Casa de la Biblia)

¿Qué significa «evangelio»?

La palabra evangelio significa buena noticia. Pero además con esta palabra suele designarse un género literario especial del Nuevo Testamento cuya finalidad era animar la fe de las primeras comunidades cristianas ofreciendo un testimonio fiel de Jesucristo a través de sus palabras y acciones más significativas y de la narración de su destino de sufrimiento, muerte y resurrección.

¿Cuántos «evangelios» existen?

Para responder a esta pregunta debemos distinguir entre dos tipos de evangelio: evangelios canónicos y apócrifos. Los canónicos son cuatro: Marcos, Mateo, Lucas y Juan. Los apócrifos son bastante más. Entre los canónicos se distinguen los «sinópticos» (Mc, Mt y Lc) que siguen una misma tradicion, mientras que Jn emplea una forma literaria y contenidos diferentes.

La constitución del canon del Nuevo Testamento se hizo progresivamente, a tientas, admitiendo
ciertos libros y rechazando otros. Son varios los criterios que influyeron en la admisión o eliminación de los libros: tenían que tener como origen a un apóstol y ser católicos o universales, es decir, admitidos en el conjunto de las iglesias y no responder únicamente a la fe peculiar de ciertos grupos cristianos.

¿Cómo nacieron los evangelios?

La historia de la formación de los evangelios tuvo tres etapas sucesivas. En primer lugar están los hechos y enseñanzas de Jesús (años 27-30 dC) conservados y transmitidos de palabra por sus seguidores. En segundo lugar hay que colocar la puesta por escrito de sentencias, parábolas, relatos de milagros, controversias y otros sucesos fáciles de recordar (años 30-70 dC). Por último, la generación de cristianos que siguió a los apóstoles se vio en la necesidad de redactar el material de manera unitaria para conservarlo fielmente y para que estimulara a otros creyentes que no habían conocido a Jesús (años 70-100 dC).

¿Cómo hay que leer hoy los evangelios?

Para leer provechosamente los evangelios hemos de tener en cuenta estas tres cosas:

  1. tratar de captar el mensaje que el autor quería transmitir a sus destinatarios
  2. tratar de averiguar lo que realmente hizo y dijo Jesús
  3. tratar de descubir el mensaje del texto evangélico para nosotros

Es, pues, necesario situarse en la perspectiva de Jesús y de las primeras comunidades cristianas, hacer coincidir nuestro horizonte con el suyo, y poner en línea nuestras preocupaciones y las suyas.