Acción

La acción nos hace participes en la construcción del Reino de Dios, lo cual implica estar abiertos y atentos a las necesidades de los hombres y mujeres, haciendo presente el Espíritu de Dios en nuestro entorno.
Cada uno ha recibido su don, ponedlo al servicio 1 Pe 4, 10
Debemos educar en el amor como opción, descubriendo el sentido de la gratuidad y responsabilizándonos de nuestro tiempo.
La acción nos debe llevar por un lado a tomar una clara opción por los pobres, y por otro a impregnar nuestra vida del sentido o actitud evangelizadora.
La acción incluye el desarrollo de las aptitudes personales del joven y del grupo en su conjunto, sobretodo la capacidad de relación con los demás.
Para el grupo la acción supone:
– realizar actividades que aprovechen el tiempo libre de los jóvenes (culturales, lúdicas, deportivas y de aire libre…)
– llevar a cabo en nuestra sociedad acciones de solidaridad, colaboración y promoción de los jóvenes u otras realidades.
– crear espacios donde el joven tenga un ámbito propicio para el encuentro, relación y convivencia.
– estar presentes como grupo de jóvenes en las instituciones sociales.
– participar y animar la vida de la parroquia y la diócesis.